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Capítulo Siete PDF Print E-mail
                                        Capitulo Siete 
                            

La Construcción de la Ciudadanía
 
Guillermo Barrios:   Nuestra sociedad tiene muchos monstruos.   Nosotros hemos decidido atacar al más grande.
Howard Richards: ¿Cuál es el más grande?
Guillermo Barrios: Es la cultura de “no te metas” impuesta por la dictadura militar, igual que el individualismo impuesto por Menem.
Howard Richards: ¿Cómo lo atacan?
Guillermo Barrios:   Por fortalecer los espacios de organización popular que ya existen, y por generar nuevos donde no están.
Roxana Ramos: Ya hemos logrado que haya muchísimos espacios de participación en Rosario.   Existen
          -- el plan metropolitano
          -- los Foros Políticos y Sociales de la Provincia de Santa Fe
          -- las comisiones temáticas
          -- las reuniones del Concejo Deliberativo en los barrios
          -- el presupuesto participativo
          -- talleres diversos
          -- y muchos más
Howard Richards: A veces pienso la acción cultural en Rosario como un gran curriculum.   La meta general y eventual es transformar las estructuras sociales.   El hilo conductor del curriculum es lograr cada vez más participación, cada vez más sentido de pertinencia a la colectividad.  Se desglosa el curriculum en los detalles de los numerosos objetivos específicos, una cuadra pavimentada aquí, una huerta orgánica allí, una clínica allá.    Si tú lees los programas de gobierno sometidos a la consideración de los votantes, tú lees solamente los objetivos específicos.  No lees el curriculum.
Mónica Bifarello: Efectivamente se puede enfocar la gestión entera desde una perspectiva educativa.   Se trata de políticas sostenidas y compartidas con la sociedad civil.
Profesora no identificada: Un curriculum supone que se parte de una base de cierto nivel y a través de ciertas actividades educativas se logran ciertos objetivos.
Howard Richards:   El nivel inicial puede ser un cinismo generalizado y casi absoluto.   El objetivo a lograr es una ciudadanía cada vez más activa.    El aula es la ciudad entera con todos sus espacios; con sus calles, sus edificios, sus áreas verdes.  Las actividades de aprendizaje se desarrollan no solamente en aquellos notables espacios educativos que son los Centros Crecer;  y no solamente en los clínicas barriales de atención primaria en salud;  pero también en las actividades que convocan a los ciudadanos a participar en la confección del Plan Estratégico Rosario, y ahora el Plan Estratégico Metropolitano; y en todo lo que es ciudad descentralizada; y en todo lo que es Ciudad de los Niños; y en todos los entes de apoyo a las iniciativas productivas y búsqueda de consenso como los son Polo Tecnológico Rosario y Agencia de Desarrollo Regional Rosario (ADERR); también en el Plan Hábitat; y en el accionar de la Guardia Urbana Municipal; y en el fomento del cooperativismo; y en fin no hay ninguna actividad que no sea educativa, y no hay ninguna cuya finalidad no sea la formación de las personas como ciudadanos.  
Profesora no identificada:    Si vamos a hablar del nivel de partida de los educandos, entonces en Argentina…
Howard Richards: …pero no creo que Argentina sea tan distinta del resto del mundo.    Dondequiera que tu vayas te digan, “Aquí no somos como el resto del mundo.  Aquí somos diferentes.”   Y acto seguido en todas partes te dicen, “La gente aquí tiene mucha apatía.  No les interesa participar en las cosas públicas.   Ni les interesa tampoco superarse.”  Después te dicen, “Somos muy demasiado individualistas.   Nos falta cohesión social.”   Y en todas partes te dicen, “Nadie cree en los políticos.  La clase política no goza de la confianza de nadie.”
Guillermo Barrios:   No sé hasta que punto Argentina sea distinta, pero en cuanto a tú último punto, creo que aquí en Rosario somos privilegiados.     El eje de nuestro trabajo como militantes sociales es generar la participación.   Gozamos de un gobierno municipal que define la no-participación de la gente como problema.   Por lo tanto nos respalda,  como militantes sociales somos respaldados.  El estado municipal potencia una nueva forma de hacer política.
Howard Richards: ¿Qué quieres decir cuando tú te defines como “militante social?”
Guillermo Barrios:   Hay una cosa que no se escribe en ninguna parte, ni se dice tampoco.  Nadie nos paga.  Nuestra militancia social es para construir un mundo mejor.   Cada uno de nosotros tenemos nuestro laburo…
Roxana Ramos: …y a veces somos cesantes…
Guillermo Barrios: … y nos dedicamos a la militancia social como voluntarios.   Nuestro ámbito de trabajo es fundamentalmente el barrio.  Allí les cuesta mucho a la gente participar, por razones tanto económicas como culturales.
Howard Richards: Chocamos pues con las estructuras.  He oído a gente en los barrios que francamente se define como marginada.   Le faltan recursos de todo tipo.
Guillermo Barrios:   Para disponer de más recursos hay que generar más organización, pero no una organización cualquiera.   Hay que hacerlo desde el nuevo paradigma, desde la nueva forma de hacer organización.
Howard Richards: Tu trabajo en los barrios tiene que ser difícil, por las mismas tendencias mundiales que venimos comentando.  La apatía.  El pesimismo.
Mónica Bifarello: Tú hablas de tendencias que sin duda se observan en muchas partes.  Pero las encuestas hechas por los politólogos  muestran que efectivamente el apoyo a las instituciones políticas varía de un país al otro…
Howard Richards: … y en toda América Latina muestran que la institución que goza del mayor nivel de confianza de la gente es la Iglesia.  Aunque la mayoría no estén de acuerdo con la iglesia en cuanto al aborto, aunque se pille cualquier cantidad de sacerdotes culpables de abusos sexuales, la iglesia, y la religión en general, sigue siendo más respetada que el ejército; más que el empresariado; más que el poder judicial,  el legislativo, y el ejecutivo; más que la policía; más que el magisterio; más que los medios de comunicación masiva,  y más que los partidos políticos.   No es que haya tanta confianza en la iglesia.  Suele gozar de la confianza de más o menos los dos tercios de la población.  Lo que pasa es que las demás instituciones gozan de menos. 
Profesora no identificada:   Iba a referirme no tanto al nivel  latinoamericano, sino al pueblo argentino.    Especialmente iba a referirme a la época de su retorno a la democracia después de su derrota en la Guerra de las Malvinas, que fue también la época de la génesis de la experiencia socialista rosarina. 
Mónica Bifarello: Esta misma época, la del retorno de la democracia en Argentina coincidió con el auge de nuevos desafíos para las ciudades en todo el mundo, y a la vez el auge de nuevas oportunidades.   Se trata de la globalización.
Howard Richards: Entiendo los desafíos.   ¿Por qué hablas de oportunidades? 
Mónica Bifarello: La acción local tiene muchas ventajas en lo que hace de la calidad de vida de la gente.  Abordar desde el nivel local cuestiones tales como la salud, la educación, la lucha por la inclusión, la seguridad, y el medio ambiente permite, en temas de resolución tan compleja y sensible, acercar las intervenciones a las necesidades de los ciudadanos. 
Howard Richards: ¿No son las mismas cuestiones que el estado benefactor nacional abordaba antaño?
Mónica Bifarello: Efectivamente, por lo menos en grado importante.  El lento proceso de debilitamiento de los estados providencia produjo una crisis del propio concepto de lo público. Los estados-naciones se encuentran retirados de grandes partes de sus funciones productivas y sociales.   Es por eso que las ciudades han tomado un papel protagónico en la definición de grandes orientaciones y prioridades para las políticas públicas.  Se transforma así de mero administrador en un agente de desarrollo estratégico.
Guillermo Barrios:   El debilitamiento no ha sido tan solo del estado.  También ha sido el deterioro de las clases populares y sus organizaciones. Argentina tenía a mediados del siglo veinte una clase obrera bastante auto-sustentable. Después de las dictaduras militares y la era Menemista esta clase obrera quedó totalmente flagelada, y la dirigencia de esta clase obrera también.
Howard Richards: Pero si el debilitamiento de los movimientos sociales y del estado-nación produjo una crisis del propio concepto de lo público, difícilmente las ciudades, si ahora les toca a los gobiernos locales orientar el desarrollo, van a contar con una sociedad civil activa y colaboradora.
Mónica Bifarello: Por eso se trata de construcción de la ciudadanía.
Howard Richards:   O sea la tarea es doble.  Mejor dicho triple   Hay que llenar el vacío dejado por el estado nacional que se retira, y a la vez hay que recuperar el protagonismo de un pueblo aplastado,  para que participe ahora en un nuevo tipo de proyecto colectivo, que es un proyecto de desarrollo local.   Digo triple porque siempre hay otro desafío más.    Existe en todas partes en el sistema-mundo actual aquella utopía del imaginario liberal que se opone tenazmente a lo público en todas sus formas, y es precisamente aquella utopía anti sector público que gana terreno a nivel mundial actualmente.  Es un imaginario liberal de un gobierno mínimo. En la utopía liberal el gobierno es la policía y el poder judicial.   El primero es para defender la propiedad privada.   El segundo es para hacer cumplir los contratos.  Idealmente no deben existir ni siquiera ellos, porque no deben existir ni los ladrones ni los incumplidos.  No deben existir los políticos porque ellos también son ladrones.   Los políticos, abultan su estado –en su calidad de clase política propietaria del estado-- con bienes que no son suyos,  quitándolos de sus dueños legítimos por la vía impositiva cuando no por el robo descarado.  Además son estafadores porque decepcionan a los pueblos con falsas promesas que ellos mismos saben que no pueden cumplir.   La política es sucia.   El mercado es limpio.  Semejante imaginario liberal existe en todos los países como parte integral de la ideología del sistema-mundo moderno.     Es un imaginario poderoso siempre latente cuando no patente, y siempre aprovechable por quienes quieran reprimir la democracia.   Sirve para pintar color de mugre a cualquier intento de reformar las instituciones para hacerlas funcionar por el bien de las mayorías.
Profesora no identificada: Lamentablemente, ciertos elementos de semejante ideología profundamente anti-democrática se han visto confirmados por hechos reales, por lo menos en Argentina.        En Argentina  en el siglo veinte han sido comunes las  practicas políticas clientelares.   La política ha sido un negocio.   Los políticos compran votos.   Pagan los votos con favores.  Con el poder que ganan recompensan a sus clientes y se enriquecen personalmente.
Howard Richards:   Yo iba a otra cosa, más general y más fundamental, a lo que Jürgen Habermas llamaba la “crisis de legitimación.”   Pero es más que eso, es una crisis general de la autoridad de las normas.  Como ha escrito Hannah Arendt, existe “…una conexión entre la pérdida de la autoridad en la vida pública y en la vida política, por un lado, y la que se produjo en los campos privados y prepolíticos de la familia y la escuela, por otro.  Cuanto más radical es la desconfianza en la autoridad en la esfera pública, tanto más probable es que la esfera privada no se mantenga intacta.”  (Arendt 1998, p. 202).  Si Hannah Arendt tiene razón, esto pueda explicar porque la iglesia se desgasta menos que las demás instituciones.   Se podría decir que la fe llena un vacío que es general en el mundo de hoy.
Profesora no identificada: Muchos de nosotros los socialistas nos educamos en colegios católicos.   Quizás nos hemos apartado de la iglesia institucional, pero hemos conservado los valores fundamentales de la solidaridad.
Howard Richards:   O sea en mi imagen del curriculum general uno tendría que matizar mi planteamiento de un punto de partida de cinismo generalizado y casi absoluto.   Siempre había gente con esperanza.
Profesora no identificada: Siempre había gente que creíamos que era posible hacer algo positivo, algo constructivo, en la esfera publica, pero siempre partiendo de la realidad como es, y no partiendo de lo que no es.
Howard Richards:   ¿Y cómo fue aquella realidad, no digo de Argentina, sino específicamente de Rosario, en 1982-85, en los años de la caída de la dictadura y de la articulación de la propuesta socialista a nivel municipal?
Profesora no identificada: Lo primero que había que hacer era restaurar, o quizás instaurar por vez primera, la confianza en lo público.  Había que mostrar que es posible hacer algo eficaz, algo honesto, desde el gobierno, que es posible gestionar correctamente desde el estado.
Mónica Bifarello: Lo que es necesariamente una tarea de largo aliento.  La confianza no se crea de un día para el otro.
Howard Richards: Si me dan licencia para retomar mi metáfora del proyecto rosarino como curriculum educativo, tendremos que hablar de evaluación.  ¿Ustedes han podido lograr algo?  ¿Se puede decir que de alguna manera se ha construido ciudadanía en Rosario?  ¿Y con cuáles indicadores se pueden verificar los logros?   Si es que logros hay.  Yo les comprendo plenamente si hay que decir que en quince años no se ha avanzado nada.   Los desafíos  son tan tremendos que el fracaso tiene que ser más probable que el éxito.  Por la misma razón, si algo han aprendido ustedes en cuanto a cómo formar a ciudadanos activos, cada uno respetuoso de todos los otros, participantes en comunidades incluyentes y solidarias, tenemos que saberlo, por el bien de la humanidad entera.
Profesora no identificada: Se suele hablar de dos etapas de evaluación: del producto y del proceso.
Howard Richards: Me interesa siempre conocer los detalles del proceso, vale decir, las distintas instancias de participación ciudadana que he venido llamando el hilo conductor del curriculum, porque quiero sacar conclusiones útiles para otros  -- quizás ubicados en otros países u otros continentes. Ellos también necesitan comunidades capaces de cooperar para resolver sus problemas.  Pero más me interesa el producto.  Si el resultado neto fue nulo, entonces conocer el proceso va a sugerir que no hacer en otras partes.  Si ustedes algo lograron, entonces me interesa sobremanera aprender cómo lo lograron.
Profesora no identificada: Sucede que conozco un caso concreto notable.  Se trata de la experiencia de la Secretaria de Promoción Social en la primera administración Binner a partir de 1995.  Encontraron que fue perfectamente factible hacer mucho más sin incrementar mayormente los gastos.
Howard Richards: ¿Cómo?
Profesora no identificada:   Simplemente por desembolsar el dinero público en forma correcta, como corresponde.
Howard Richards:   No entiendo.
Profesora no identificada: Si partimos de la base que había un sistema de política clientelar, en el cual se utilizaba el fisco para pagar a los clientes políticos, sea para dar favores a cambio de votos, sea para darles empleo…
Howard Richards: …pero siempre se va a dar empleo a quienes comparten las metas y los principios de los elegidos, por eso los votantes dieron sus sufragios…
Profesora no identificada: …me refiero a cumplir con las normas del trabajo, a la seriedad técnica, como llevo dicho a gobernar en forma eficaz y transparente…
Howard Richards: …o sea, un cambio de cultura entre los mismos funcionarios públicos.
Profesora no identificada: Sí.
Howard Richards: Si postulamos que la ineficiencia de las instituciones es una causa fundamental de la falta de confianza en ellas, entonces lograr una mayor eficiencia es un eslabón básico, es una base de la construcción de la ciudadanía.
[Insertar tabla con datos mostrando lo susodicho, o sea el hacer más con los mismos recursos por ser correctos.  Nota a Ángel: no tiene que ser Secretaria de Promoción Social a partir de 1995,  Puede ser cualquier dato fácilmente asequible que tenga tendencia a mostrar tal fenómeno.  Podemos cambiar el texto para calzar con las cifras disponibles.]
Mónica Bifarello:   De hecho hemos instalado instancias de evaluación sistemática como parte de la modernización de la administración.
Howard Richards: ¿Qué significa “modernización’?
Mónica Bifarello: “Modernizar” no es simplemente reemplazar el viejo expediente que recorre escritorios por el archivo que recorre redes informáticas.   Significa reemplazar en forma gradual pero sistemática un estilo de funcionamiento del Municipio poco eficaz y que mira hacia adentro por otro, eficiente y con mayor vocación de servicio al ciudadano.  Significa percibir y responder a las nuevas demandas ciudadanas; acercar, simplificar, y hacer más transparentes las acciones del municipio, con servicios más eficientes y con una distribución de recursos más equitativa.
Howard Richards: En otras partes la voz “modernización” es casi sinónima de “reformas neoliberales.”   Se da por sentado que el estado es el menos eficaz de todas las instituciones, que los funcionarios públicos son rentistas que carecen de la cultura de trabajo vigente en el sector privado, que cualquier actividad productiva del sector público significa una perdida neta de eficiencia social por cuanto la gente gasta recursos en conseguir influencia política en vez de gastar los mismos recursos en actividades económicamente productivas.  “Modernizar,” pues, significa privatizar, y en la medida en que la privatización no sea factible, significa conducir el estado como si fuera una empresa privada, aplicando a la administración publica las mismas normas contables que los empresarios aplican para maximizar la rentabilidad de sus empresas.
Mónica Bifarello:   Hay que correr el eje del debate:  en la polémica privatización vs. estatización, el neoliberalismo reservó la eficiencia para el sector privado.  Nosotros pensamos que el Estado puede y debe ser eficiente, eficaz, y efectivo, no sólo en términos económicos sino también socioinstitucionales.
Howard Richards: Me parece que uno de las lecciones del caso Rosario es que un gobierno socialista de centro-izquierda también puede “modernizar” en un buen sentido de la palabra.   Reformar la administración pública no es monopolio de quienes hacen eco del llamado Consenso de Washington.
Mónica Bifarello: ¿Pero no hay otros gobiernos socialistas en el mundo que también se han destacado por la calidad técnica de sus reformas administrativas?  Pienso por ejemplo en la presidencia de Ricardo Lagos en Chile, o en la administración municipal de Barcelona.
Howard Richards: O se puede referirse a la modernización del estado español bajo Felipe González.  Pero creo ver otra cosa en el caso Rosario, otro matiz.   No, no es un matiz.   Es más que eso.   Creo que tiene que ver con el espíritu de Guillermo Estévez Boero, cuyo retrato se encuentra en tantas paredes rosarinas.   Tiene que ver con un compromiso profundo con el trabajo disciplinado,  junto con un compromiso igualmente profundo con la transformación social.   Hay gobiernos que se llaman “socialistas” que en la práctica no se distinguen de los gobiernos neoliberales.  No es que diga que los neoliberales se equivocan en todo, que no haya puntos legítimos de convergencia en cuanto a los aprendizajes que cualquier persona razonable, sea de izquierda o sea de derecha, deba sacar de la historia.  Lo que digo es que la sociedad necesita más participación popular, necesita más inclusión de los excluidos, necesita una repartición más igual de los recursos, más defensa del medio ambiente; más consenso y planificación y en fin de cuentas más estabilidad en la vida económica. 
Mónica Bifarello: Para nosotros “modernización” y “solidaridad” no se oponen.   Mejor dicho, el primero es el medio, el segundo es el fin.
Howard Richards: ¿Y que han aprendido ustedes de la evaluación sistemática de la modernización del estado municipal?   ¿Se evalúa solamente la entrega de servicios a los ciudadanos?   ¿O se evalúa también la participación?
Mónica Bifarello:   Evaluamos también la participación.  No sólo se ha mejorado la calidad de la atención y se han disminuido los tiempos de espera en los trámites municipales.  A través del Presupuesto Participativo se ha generado una herramienta invalorable de debate y cogestión, por la que ya han pasado más de 30.000 personas y que se incrementa año a año.
Howard Richards:  Contamos también con el estudio de  Lerner y Schugurensky de la Universidad de Toronto sobre el presupuesto participativo.  (Lerner y Schugurensky 2007)   Se encuentra una síntesis de sus hallazgos al final de este capítulo.   Ahora, si podemos conversar un poco sobre las metodologías de la acción cultural, o sea del proceso de la construcción de la ciudadanía, quiero decir que he invitado a Roxana por una razón muy especial, y es que ella fue partícipe de la gestión del primero de aquellos centros que son tan básicos para la sinergia de las acciones del estado municipal con las acciones de la gente de base que son los Centros Crecer.   O sea, ella nos puede contar de los orígenes del Centro Crecer Número Uno.
Roxana Ramos:   En un principio, no queríamos un centro.   Queríamos tan solo un espacio para guardería infantil.  Pedíamos a la facultad que nos cediera un espacio.
Howard Richards: ¿Y quienes fueron ustedes?
Roxana Ramos: Las mamás.  Queríamos un espacio para poder dejar a los niños chicos mientras fuimos a trabajar.
Howard Richards: ¿Cuántas mamás?
Roxana Ramos: En un principio éramos siete.  Después se sumaron más y llegamos a ser unas treinta.
Howard Richards: ¿En qué barrio?
Roxana Ramos: En el Barrio conocido como La Siberia, en el Distrito Sur.
Howard Richards: ¿Y cuándo fue eso?
Roxana Ramos:   Estamos hablando de los años 1993 y 1994.
Howard Richards: ¿Y cuál fue la “facultad” a la cual ustedes pidieron que les cediera un espacio?
Roxana Ramos: La Facultad de Arquitectura, ubicada en las calles Cerritos y Berutti.   Ellos nos cedieron el espacio que ocupábamos para realizar nuestras reuniones.
Howard Richards: Y este grupo de mujeres que se reunían en una sala concedida por la Facultad de Arquitectura, ¿Pertenecía a algún movimiento?  ¿El grupo tuvo nombre?
Roxana Ramos:   No.  Éramos un grupo de mamás del barrio no más, el grupo del jardín guardería.   Nos habíamos formado la costumbre de reunirnos en el centro de salud.
Howard Richards:   O sea, la Clínica de Atención Primaria del barrio.
Roxana Ramos:   Sí.   Participamos en el diseño y en el funcionamiento del centro de salud.   En mi barrio actual, que es el Barrio Emaus, hasta hoy en día tenemos reunión cada quince días en la puerta del centro de salud.   En la sala facilitada por la Facultad seguíamos conversando sobre nuestros problemas, nuestras necesidades.   Nuestro mayor problema fue la falta de con quien dejar a los niños chicos mientras trabajábamos.  Nos acompañaba la psicóloga del centro de salud.
Howard Richards:   O sea, primero en el barrio llegó el centro de salud, y posteriormente, llegó el Centro Crecer.
Roxana Ramos:   Sí, y tanto el primero como el segundo respondió a nuestras inquietudes, a nuestras necesidades.
Howard Richards: ¿Y cómo se llamaba la psicóloga del centro de salud quien acompañaba a las mamás en sus reuniones en la Facultad de Arquitectura?
Roxana Ramos:   No me acuerdo.   Hace años que no la veo.
Howard Richards:   ¿Se puede decir que fue por ella, o a grandes rasgos por haber participado en las reuniones animadas por ella, que tu llegaste a ser una militante social?
Roxana Ramos:   Se puede.
Howard Richards:    Y en sus reuniones ustedes sacaron la conclusión que había necesidad de un espacio para dejar a los niños chicos.  ¿Y quien iba a cuidar a los niños?
Roxana Ramos: Nosotras mismas.  Solo pedíamos un espacio.  La facultad tenia varias casas que no ocupaba todo el tiempo.  Nosotras mismas íbamos a ir por turnos cuidando a los niños, las unas cuidando a los niños mientras las otras trabajaron.
Howard Richards: ¿Y esto fue factible?
Roxana Ramos: De hecho lo hicimos.   La facultad concedió el espacio, y nosotros compartimos los turnos cuidando a los niños, durante el año 1994 y una parte del año 1995.   Después la municipalidad asumió nuestra guardería como Centro Crecer.   Esto fue el Centro Crecer Número Uno, en la esquina de calle San Martín y calle Galoz.
Guillermo Barrios: Esto es típico de la municipalidad.   Asume una iniciativa de la base y la potencia, la lleva a otro nivel.
Roxana Ramos:   El Centro Crecer es mucho más que una guardería.
Profesora no identificada: Es un espacio educativo para todos.  Garantiza las transformaciones culturales indispensables para la socialización del niño antes de su ingreso a la escuela.
Roxana Ramos:   Allí los chicos tienen sus actividades.  Pintan.  Actúan.  Hacen viajes dentro de la ciudad.  Van a la Isla de los Inventos.  Van a la Granja de la Infancia.  Van al   Jardín de los Niños.   Por lo menos una vez al mes van a alguna parte.
Howard Richards: Debe ser muy caro operar el Centro Crecer, con tantos viajes de estudio y tantas actividades.
Roxana Ramos: No es tan caro, porque las mamás ayudamos, mejor dicho las mamás y los papás, y de repente aportan también los alumnos universitarios que hacen sus pasantías.
Howard Richards: ¿Ayudan para cumplir la contraprestación de sus planes o simplemente ayudan?
Roxana Ramos: Ambos.
Howard Richards: ¿Y qué más hacen en el Centro Crecer?
Roxana Ramos:   Con el tiempo vimos otras necesidades.
Howard Richards: ¿Quién identificó las necesidades?
Roxana Ramos:   Nosotras, o sea nosotros y nosotras, las asambleas, los distintos espacios de participación.
Howard Richards: ¿Cómo el presupuesto participativo?
Roxana Ramos:   Sí, como el presupuesto participativo.   Por ejemplo, en el presupuesto participativo vimos la necesidad de actividades para los adultos mayores.   No tenían nada que hacer.   Ahora realizan juegos cooperativos Se divierten mucho.
Howard Richards:   ¿Y eso se hace en el Centro Crecer?
Roxana Ramos:   Sí, a veces.  Ahora me refiero al Centro Crecer Diecisiete, en el Barrio Emaus del Distrito Noroeste, donde ahora participo.   Una vez aprobada por la asamblea en el presupuesto participativo, se realiza la actividad según la propuesta, que puede realizarse en un Centro Crecer o en otro lugar.   Otra cosa que aprobamos fue la estimulación temprana, eso sí se hace siempre en el Centro Crecer.
Howard Richards: ¿Qué es la estimulación temprana?
Roxana Ramos:   Es para los más chicos.  El Centro Crecer es para los chicos de 2 a 4 años.  A las 5 ya entran en la etapa pre-escolar, que es el comienzo de la escuela obligatoria, pero muchos siguen acudiendo al Centro Crecer para apoyo escolar, y como lugar para realizar sus tareas domésticas.
Howard Richards:   ¿Y la estimulación temprana es para los menores de 2 años?
Roxana Ramos: Sí.  Son talleres para las mamás.   Las mamás acuden con sus bebés.   Fue acordado por el presupuesto participativo.
Howard Richards: O sea, en tu barrio.   En otro barrio los ciudadanos puedan fijar otra prioridad para utilizar los fondos disponibles.
Roxana Ramos:   Exacto.
Guillermo Barrios: Hay que recordar que el presupuesto participativo es a partir del año 2002.   Rosario salió de la crisis de 2001 con el presupuesto participativo.    Antes había las asambleas barriales que surgieron de la crisis de 2001, y antes de las asambleas la participación en la planificación de la salud, y otros espacios más.
Profesora no identificada: Dicho de otra manera, la red de Centros Crecer, como también la red de Clínicas de Salud, es una red que toma contacto con las necesidades de la población, y trata de resolverlas en el terreno.
Howard Richards:   Tú hablas a veces de “la asamblea.”   ¿Es que las asambleas populares en los barrios surgidas de la crisis siguen funcionando, o es que la voz “asamblea” se refiere indistintamente a distintas formas de organización popular?  ¿”Asamblea” se refiere también a las reuniones del presupuesto participativo?
Roxana Ramos:   Las asambleas han derivado hacia una serie de modalidades distintas.   En nuestro caso la misma asamblea popular surgida de la crisis de 2001 sigue reuniéndose, como dije antes cada 15 días en la puerta del centro salud del barrio.    No es que siga por sí sola.   Nosotros los militantes sociales lo impulsamos.  
Howard Richards: Has dicho también que el Centro Crecer es para los chicos de 2 a 4 años.   Pero también en un momento dado es posible que el Centro Crecer sea sede de actividades hasta para adultos mayores.
Roxana Ramos:   El Centro Crecer es para chicos, pero es para toda la familia, es para toda la comunidad aunque no tenga chico en la edad entre 2 y 4.   Una de las primeras cosas que vimos fue que el Centro Crecer tuvo que intervenir en la alimentación.   No tiene sentido que los chicos tengan sus actividades formativas en el Centro, si después en la casa no hay nada que comer.
Howard Richards: He visto algunos de los Centros Crecer, y sé que en el Centro los chicos reciben un buen almuerzo.   También el personal que ayuda a cocinar y a mantener el Centro recibe un buen almuerzo.    El personal a menudo es gente que hace su contraprestación colaborando con el Centro Crecer, para cumplir con su plan de trabajo.
Roxana Ramos:    Además una vez al mes, en el Centro Crecer reparten la caja alimenticia para llevar alimentos a la casa. 
Howard Richards: ¿Qué contiene la caja alimenticia?
Roxana Ramos:  
Un litro de aceite
Un kilo de azúcar
Dos kilos de fideos
Un litro de puré de tomate
Un kilo de arroz
Un kilo de leche en polvo
Guillermo Barrios: y  medio kilo de polenta, o sea harina de maíz
Roxana Ramos:   y un kilo de harina de trigo
Howard Richards:   Son alimentos que requieren cocción.  ¿Y se supone que la gente tiene gas en su casa, para poder cocinar, y en general se supone que si hay algún problema se busca la solución?
Roxana Ramos:   Si, tienen gas.  Por lo menos ahora sí.   De repente surge algún problema, y por eso se nota la conveniencia de que sigan  las asambleas.    Por ejemplo, en el Centro Crecer Diecisiete hubo cambio de mando, y la nueva dirección empezó a repartir las cajas alimenticias todas a la vez, desde la misma sala.   La gente tuvo que hacer fila durante horas para recibir su caja.   Se hizo asamblea y se resolvió el problema.  Ahora reparten las cajas según las letras de los apellidos, A – C, D- F….  repartiéndolas desde distintas salas del Centro Crecer, así que la gente no tiene que perder su tiempo haciendo fila.
Guillermo Barrios:   Es importante además que la gente no simplemente reciba alimentos.   Deben ser productores de alimentos también.
Profesora no identificada:   En general deben desarrollar hábitos laborales, sea en panificación, sea en otro rubro.  Deben recuperar la cultura de trabajo.
Roxana Ramos:   La producción de alimentos fue una de las primeras cosas que vimos, y ha llegado a ser  una de las principales actividades de los Centros Crecer, que es la Agricultura Urbana.
Howard Richards: ¿Y en un Centro Crecer determinado cuántas de las familias practican la agricultura urbana?
Roxana Ramos:   En el tiempo de la crisis de 2001, todos tuvimos huerta.  Entre la caja alimenticia y la huerta conseguimos una buena alimentación, con granos básicos y verduras.
Howard Richards:   ¿Las huertas como las asambleas populares surgieron con la crisis de 2001?
Roxana Ramos:   No.  Empezamos antes.   Pero con la crisis se masificó.
Howard Richards: Y ahora que Argentina está en plena recuperación económica, ¿Sigue la agricultura urbana?   Sé que sigue en algunas partes, he visto hasta huertos con frutales, y panales con miel de abeja.
Guillermo Barrios: Hay menos huertas.   Lo que más sigue es la crianza de animales, los conejos, y las gallinas ponedoras.
Howard Richards:   ¿Qué función cumple el Centro Crecer en la agricultura urbana?
Roxana Ramos:   Como cada Centro Crecer tiene su especialista en desarrollo infantil, formado en la universidad, también tiene su técnico en horticultura y crianza con formación universitaria.   Aconsejan a las familias, dan talleres de formación, aportan semillas.  En el caso que toda la producción no sea para el consumo o para compartir con los vecinos, facilitan la comercialización en las ferias que auspicia la municipalidad.
Howard Richards: ¿Y cómo consiguen tierras para cultivar?
Guillermo Barrios:   No hemos tenido problema con acceso a tierra.   Si la familia misma o los vecinos no tienen espacio suficiente, siempre hay tierras de alguna entidad pública o caritativa, o de personas particulares quienes prestan sus tierras en forma solidaria.
Roxana Ramos:   Otra cosa es la producción de aromáticos.   Algunos se han dedicado a las huertas que producen hierbas medicinales.   Hasta fabrican cremas para la piel.
Howard Richards: ¿Esto no tiene que ver con la Subsecretaria de Economía Solidaria?
Roxana Ramos:   Sí, para la formación de micro emprendimientos.  En el micro emprendimiento la gente se asocia sin patrón.   Trabajan por su cuenta.  En el mismo Centro Crecer se promueven tanto las huertas comunitarias como las familiares, y la formación de micro emprendimientos,  en estrecha colaboración con la Subsecretaria.
Howard Richards:   Falta hablar del Plan Estratégico Rosario, del Plan Estratégico Metropolitano, de la Agencia de Desarrollo de la Región Rosario, del Polo Tecnológico Rosario, el Ente Turístico, y otras instancias más donde el enfoque no es un barrio en menor o mayor grado carenciado, sino una ciudad próspera y pujante que construye su porvenir.  Comencemos con el Plan Estratégico Rosario (PER), y quizás terminemos con él, para tener un botón de muestra suficiente y para no tener un diálogo interminable.
Mónica Bifarello:   Los planes estratégicos han tenido una impronta menos comunitaria y más institucional.  En 1996 los principales dirigentes sociales y políticos y representantes de organizaciones de Rosario se propusieron una tarea novedosa: la definición de sus objetivos estratégicos, consensuados entre actores privados y públicos.
Howard Richards: ¿Quiénes participaron?
Mónica Bifarello: Más de 150 instituciones.   En el diseño del plan se comprometieron instituciones públicas y privadas representativas de los sectores empresariales, educativos, políticos, profesionales, sindicales, culturales, deportivos, religiosos, y sociales. 
Howard Richards: ¿Cómo participaron?
Mónica Bifarello:   Había amplias instancias de debate.  Poco a poco, y en la medida en que el PER fue ganando visibilidad, se posicionó como un ámbito natural para el análisis y el debate de los principales temas de Rosario y su región.
Howard Richards:   Si a poco andar fue “natural” esto sugiere que hubo antecedentes, que la participación cívica no fue novedad.
Mónica Bifarello:   Efectivamente.   La planificación participativa consolidó una cultura de colaboración entre los diferentes agentes económicos, sociales, e institucionales que actúan en la ciudad. 
Howard Richards: ¿Consolidó y profundizó?
Mónica Bifarello.  Profundizó la democracia.  A una democracia basada en el voto, se le suman nuevas prácticas abiertas de participación en torno al debate del proyecto y a su seguimiento.
Howard Richards:   Cuéntame más del “seguimiento.”
Mónica Bifarello:   Se trata no solamente de formular proyectos, sino de gestionarlos y conseguir resultados concretos.  Sin recetas, en un constante proceso de innovación y de adaptación, de insistencia,  de continuidad.  Se trata de transformaciones permanentes.
Howard Richards:   Por ejemplo…
Mónica Bifarello: Por ejemplo, se acordó entre las prioridades el puente Rosario-Victoria.
Howard Richards:   Este tremendo puente sobre el Rió Paraná que conecta dos provincias, que ahora efectivamente se ha terminado e inaugurado,  que me recuerda del Golden Gate de mi California natal, que ha  contribuido a un boom en la ciudad en todo lo que es atención a la gente del campo del otro lado del rió quienes ahora acuden  a la ciudad por sus atractivos comerciales y culturales. 
Mónica Bifarello: Desde el PER se estableció una visión: Rosario, una ciudad con oportunidades de vida y de progreso para todos sus habitantes, sustentada en el trabajo y la creación, que recupera el río, y se constituye en punto de integración y encuentro en el MERCOSUR.
Howard Richards:   Todo esto es distinto de los procesos de construcción de ciudadanía que se realizan en los barrios…
Mónica Bifarello:   …pero en fin se trata de un único horizonte: lograr una sola ciudad para todos.   El proceso de planificación estratégica convocó a una participación eminentemente institucional, específicamente de aquellas instituciones interesadas en debatir proyectos a escala de ciudad.  Este tipo de participación no niega otros que se dan a otros niveles, sino que debe combinarse adecuadamente con la participación a nivel del distrito y de los barrios, de grupos de vecinos y organizaciones legítimamente preocupadas por problemas sectoriales.
Howard Richards:   Pero con toda esta actividad participativa a nivel de la ciudad y a nivel regional, y en los barrios alrededor de los 32 Centros Crecer y los 50 Centros de Salud  y los 186 centros comunitarios y 106 vecinales, que forman una red en todos los barrios periféricos,  y alrededor de los 200 clubes deportivos (que vamos a considerar en otro capítulo),  y las 50 o más organizaciones étnicas que aportan al gran festivo colectivo rosarino anual que es el Festival de Colectividades  y los seis distritos descentralizados cada uno con 6 o 7  sedes de presupuesto participativo, y con muchas otras instituciones populares más,  y me consta que en esta conversación hemos abarcado solamente una parte de las actividades concretas de ellas, sigue habiendo muchos, probablemente una mayoría, quienes no son ni líderes del sector privado, ni lideres de la sociedad civil, ni activistas en ninguna organización barrial, y en fin no participan en ninguna de las instancias de participación ciudadana.
Mónica Bifarello: No diría que no participan.  A lo mejor miran la televisión, leen el diario, comentan los temas del día con amistades.  (Véase la nota de Maria Soledad Delgado abajo.) Aunque vivan en el Centro de la ciudad o en un  barrio acomodado, seguramente saben algo de lo que pasa en los barrios periféricos.   Saben que hay programas no solamente para los menos acomodados sino co-gestionados por ellos, y saben también que ellos como contribuyentes tributarios están apoyándolos en forma solidaria.   Sabemos también de los resultados electorales que las gestiones socialistas en la ciudad han tenido su apoyo electoral no sólo en los barrios dónde viven quienes más reciben, sino también en aquellos barrios donde viven quienes más dan.
Howard Richards: A mi juicio el nudo de la problemática actual –como llevo dicho en el primer capitulo—no es la repartición enormemente desigual de la riqueza.   Es la dinámica.   La desigualdad es el resultado de la dinámica.  La dinámica impone desigualdad.  Frustra la inclusión y la equidad porque donde impera semejante dinámica la desigualdad –y hasta la creciente desigualdad—es la condición necesaria de la producción.   Reducir la desigualdad es reducir la rentabilidad.  Reducir la rentabilidad es reducir los incentivos.  Reducir los incentivos es reducir la producción.  Así la dinámica  nos tiene preso.   Por otra parte existen en el mundo de hoy el auge de una serie de dinámicas distintas, y creo que estamos viendo algunas de ellas en el diario vivir de Rosario.   Hay dinámicas para conseguir los alimentos necesarios para vivir, para vestirse, para alojarse, para educar a los hijos, para alumbrar la ciudad y pavimentar las calles, para gozar de la convivencia, que no están supeditadas a la lógica de la acumulación de capitales.   No eliminan aquella acumulación.   Coexisten con ella.   La hacen menos dominante.   Conducen hacia una economía más plural. A la vez,  la economía empresarial, cuya lógica sí es la rentabilidad pero no necesariamente una lógica de maximizar la rentabilidad a toda costa que excluye la contabilidad ecológica y la contabilidad social,  participa en espacios de coordinación y búsqueda de consensos que le da mayor estabilidad en la actualidad y un horizonte hacia el futuro mas predecible y seguro.  Crece a ritmos satisfactorios.   Por eso creo que cuando vemos la construcción de la ciudadanía en el contexto rosarino, vemos el crecimiento de dinámicas capaces de conducir hacia mayor igualdad.   Tratamos no solamente de formar mejores ciudadanos para el mundo como es,  sino también de formar ciudadanos para aquel otro mundo que es posible.
 
Nota Sobre la Participación Ciudadana y los Medios de Comunicación de Masas
 
          Por último, se vuelve necesario establecer algunas precisiones sobre el espacio público-mediático.  Configurado por (aunque no de manera excluyente) los medios masivos de comunicación, se revela como un ámbito en el que se desarrollan tendencias de signo novedoso.  El peso creciente de los mass media en el debate publico puede ser comprendido como uno de los rasgos fundamentales que presenta el proceso en curso de metamorfosis de la representación (Manin, 1992)   El tránsito hacia una “democracia de lo publico” o “democracia de audiencia” los sitúa en el centro de la escena, en su carácter tanto de interpretes como de formadores de una opinión publica que se constituye principalmente como audiencia y que –por ello—aparece como el segundo de los términos en esta relación social que se establece en el espacio publico-mediático.
 
          Una evaluación de este ámbito en Rosario se da cuenta de una trama densa, en la que sobresalen los grupos multimedios.  Una nómina no exhaustiva debería incluir al grupo TV Litoral (propietario de Canal 3, AM Radio 2 y FM Vida), el grupo perteneciente a Eduardo López, presidente del club Newell’s Old Boys de Rosario y AM LT 3) y, fundamentalmente, al Multimedios La Capital (que cuenta entre sus empresas al diario de idéntico nombre y a las emisoras AM LT 8, FM Del Siglo y FM Meridiano).  Sin duda, el producto de mayor relevancia que presenta uno de estos grupos es el periódico La Capital, principal tribuna de enunciación del discurso político en la ciudad, y, en consecuencia, actor de fuste en el proceso de conformación de la opinión.  Opinión que es expresada en formas diversas por el sector mas numeroso, una ciudadanía que prefiere eludir la participación en cualquier tipo de formato asociativo o partidario, replegándose en una presencia virtual “…no representada e imprevisible, permanentemente escrutada por los sondeos de opinión, interpelada de modo directo por los discursos políticos y constituida como audiencia a interpretar y expresar por los variados actores de los medios de comunicación.” (Cheresky 2004, p. 2)  Se trata de una ciudadanía que actúa en buena medida como público atento y critico, involucrado en los temas de agenda en mucha mayor medida de lo que su aparente pasividad podría hacer suponer.
 
          El espacio público-mediático responde en Rosario, por tanto, a la misma “lógica de la audiencia” que pareciera regir a nivel nacional como la modalidad de expresión mas permanente de la ciudadanía (Cheresky 2004).   Sin embargo, esa lógica es reconfigurada a partir de los rasgos particulares que presenta la relación medios-audiencia allí, cifrada fundamentalmente en un mayor interés sobre cuestiones concernientes a la ciudad (a la inversa de lo que ocurre, por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires, en la cual los temas nacionales prevalecen por sobre lo estrictamente porteño).  De esta manera, puede verificarse la existencia de un amplio espacio de características específicamente locales, más allá de la recepción vía cable de las señales de televisión provenientes de Buenos Aires, o del relativo consumo de periódicos nacionales como Clarín y La Nación.   Clarín  y La Nación son periódicos leídos esencialmente los domingos, fundamentalmente por los estratos socioeconómicos más altos de la ciudad.  Su consumo es, de todos modos, minoritario en relación con el de La Capital (los días domingos, por ejemplo, La Capital tiene una tirada de alrededor de 60000 ejemplares, unos 20000 mas que las ventas promedio de Clarín).
 
Fuente:  Delgado 2006,  pp. 267-68.
 


 

Síntesis del Estudio del Presupuesto Participativo de Lerner y Schugurensky
 
 

La Metodología

- Entrevistas de 1-2 horas con personas que ya participaron al menos un año como consejeros del PP. (Un consejero es una persona elegida por sus vecinos  para vigilar por el cumplimiento de las decisiones en los lapsos entre las reuniones de las asambleas)
- Primera parte: preguntas abiertas sobre sus experiencias con el PP y participación comunitaria.
- Segunda parte: evaluación de los aprendizajes y cambios usando una lista de 55 indicadores distintos.
- 40 entrevistas: 20 consejeros y 20 consejeras, 6 o 7 en cada distrito, 20 con un año en el PP y 20 con más
- Los individuos fueron seleccionados de múltiples modos: al azar en reuniones de consejeros, de listas oficiales de consejeros, y recomendaciones de los funcionarios y consejeros.
 
 

¿Por qué participan?

- Por las necesidades del barrio (11)
 
- Para participar en una manera apartidaria y tomar decisiones junto con otros vecinos (9)
 
- Por el bien del país (5)
 
- Por curiosidad (5)
 
- Para proponer proyectos públicos e influir en decisiones (4)
 
- Fui invitado por contactos en la municipalidad (3)
 
- Me interesó por el trabajo profesional (2)
 
- Para aprender (2)
 
- Por casualidad (1)
 
 
 
 
 

¿Qué aprendieron los consejeros en el PP?

Los consejeros reportaron un cambio promedio de 1.1, en una escala de 1 a 5, en los indicadores de aprendizaje y cambio. El consejero promedio consideró que sus conocimientos, habilidades, valores y comportamientos ciudadanos eran modestos (3) antes de participar en el PP y altos (4.1) después de un año de participación. Experimentaron los cambios más profundos en sus conocimientos.
 

Tipos de aprendizaje y cambio experimentado por consejeros

Tipo de aprendizaje y cambio
nivel inicial promedio
nivel final promedio
cambio promedio
conocimientos
2.7
4.1
1.4
habilidades
3.1
4.1
1.0
actitudes & valores
3.1
4.1
1.0
acciones & comportamientos
3.2
4.1
0.9
total
3.0
4.1
1.1

Indicadores de aprendizaje y cambio ordenado por aumento reportado

Aumento promedio
% reportando un aumento
Indicador de aprendizaje y cambio
1.9
85%
conocimiento de personas de otros barrios y organizaciones
1.9
85%
habilidad de controlar la gestión municipal
1.7
88%
conocimiento de cómo funciona el gobierno municipal
1.7
83%
conocimiento de las necesidades de otras comunidades
1.7
78%
importancia de la participación ciudadana en el gobierno
1.6
75%
habilidad de contactar personas y agencias del gobierno
1.6
88%
controlo el presupuesto público
1.6
80%
controlo la calidad de las obras públicas
1.5
80%
conocimiento de criterios/mecanismos de la distribución de   fondos públicos
1.5
70%
tengo el potencial de participar en el gobierno municipal
1.4
80%
conocimiento de las necesidades de mi comunidad o grupo
1.4
65%
conocimiento personal de los políticos electos
1.4
80%
habilidad de priorizar demandas
1.3
78%
conocimiento de la política municipal y asuntos locales
1.3
73%
confianza en el gobierno municipal
1.3
80%
preocupación sobre los problemas de la ciudad
1.3
63%
pienso ideas y soluciones para problemas del barrio
1.3
63%
voy a las reuniones de la comunidad
1.2
58%
habilidad de elaborar y defender propuestas y proyectos
1.2
65%
hablo con mis vecinos sobre los problemas del barrio
1.2
60%
participo activamente en reuniones de la comunidad
1.2
60%
confianza en mi capacidad de influir en decisiones políticas
1.2
60%
preocupación por los problemas del barrio
1.2
60%
hablo con representantes políticos
1.1
58%
habilidad de negociar, transigir, hacer alianzas
1.1
70%
habilidad de tomar decisiones en forma colectiva
1.1
60%
propongo ideas y soluciones para problemas del barrio a otros
1.1
53%
respetar los tiempos de los procesos
1.0
53%
habilidad de hablar en público con claridad
1.0
63%
habilidad de leer, entender y analizar documentos oficiales
1.0
53%
procuro información sobre asuntos políticos y sociales
1.0
53%
interés en participación comunitaria
1.0
58%
me siento conectado a mis vecinos
1.0
53%
me siento conectado a mi comunidad
0.9
53%
habilidad de proponer, argumentar, persuadir
0.9
53%
habilidad de relacionarse con los vecinos
0.9
55%
habilidad de planificar y organizar reuniones
0.9
58%
conocimiento de distintas jurisdicciones y responsabilidades
0.9
58%
conocimiento de mis derechos ciudadanos
0.9
50%
autoconfianza
0.9
58%
responsabilidad por la preservación de la ciudad
0.8
53%
habilidad de trabajar en grupo y cooperar
0.8
58%
habilidad de resolver conflictos
0.7
43%
habilidad de escuchar con atención a otras personas
0.7
40%
tolerancia y respeto a los otros
0.7
40%
confianza en los políticos
0.7
40%
acepto y tolero los conflictos
0.6
45%
habilidad de organizar el trabajo del grupo
0.6
40%
habilidad de coordinar el trabajo del grupo (liderazgo)
0.6
35%
ayudo a mantener la ciudad limpia y en buen estado
0.5
25%
me preocupo por el bien común
0.4
30%
disposición a ayudar a otros (solidaridad)
0.3
18%
participo en campañas electorales
0.1
5%
voto en elecciones municipales
0.0
5%
voto en elecciones nacionales
 
 

El PP como igualador: Niveles y cambios de los indicadores por grupo demográfico

Grupo demográfico

Nivel inicial
Nivel final
Cambio promedio
Participación pasiva antes del PP
2.6
4.1
1.4
Participación activa antes del PP
3.3
4.1
0.8
Fuera del distrito centro
3.0
4.1
1.1
Distrito centro
3.5
4.1
0.6
Sin educación universitaria
2.9
4.1
1.2
Con educación universitaria
3.1
4.1
1.0
Menor de 50 años
3.0
4.1
1.2
Mayor de 50 años
3.1
4.1
1.0
Mujeres
3.1
4.2
1.1
Varones
3.0
4.0
1.0
 
 
Para conseguir datos más completos se puede consultar a los autores a la dirección  
                                                        
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                                                  Bibliografía 
 
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Zygmunt Bauman, En Busca de la Política.  Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1999.
 
Isidoro Cheresky, “Ciudadanía y Sociedad Civil en la Argentina en Transición.”  Buenos Aires: Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 2004.   (mimeo)
 
Maria Soledad Delgado, “Las Redes del Espacio Público, Sociedad Civil y Política en la Ciudad de Rosario  (2001-2005),”  en Isidoro Cheresky (compilador), Ciudadanía, Sociedad Civil y Participación Política.  Buenos Aires:  Miño y Davila,  2006.
 
Jürgen Habermas, Problemas de Legitimación en el Capitalismo Tardío  Buenos Aires: Amorrortu Editores, 1991,      .
 
Carole Hahn,  Becoming Political: Comparative Perspectives on Citizenship Education.  Albany NY: State University of New York Press, 1998.
 
Derek Heater, What is Citizenship?  Oxford UK: Blackwell, 1999.
John Kogan y Ray Derricot (compiladores), Citizenship for the 21st Century: An International Perspective on Education.  Londres:  Kogan Kane, 2000.
 
Josh Lerner y Daniel Schugurensky, “Learning Citizenship and Democracy Through Participatory Budgeting: The Case of Rosario, Argentina,” en  R. van der Ween et al (compiladores) Democratic Practices as Learning Opportunities.  Rotterdam:  Sense Publishers, 2007.   Versión en castellano a aparecer en la revista Temas y Debates de Rosario.
 
Bernard Manin, “Metamorfosis de la Representación,” en Mario Dos Santos (coordinador), ¿Qué Queda de la Representación Política? Caracas: Nueva Sociedad, 1992.
 
Carole Pateman, Participation in Democratic Theory.  Cambridge UK: Cambridge University Press, 1970.
 
Mario Rovere, “Construcción de Ciudadanía y Legitimidad del Trabajo en Salud,” en Secretaria de Salud Publica, Atención Primaria de Salud.  Rosario: Municipalidad de Rosario, 1998.
 
 
 
 
                                            Sitios Web
 
www.rosario.gov.ar
www.nhi.org/online/issues/146/canadianbudgeting.html
www.aderr.org.ar
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                                      
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