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Capítulo Cinco PDF Print E-mail
Capítulo Cinco
 
Guillermo Estévez Boero
 
 
Howard Richards: Cuando me referí a Guillermo Estévez Boero, Diana Sandoz, actualmente Subsecretaría de Producción en el Gobierno Municipal de Rosario, exclamó: -“¡El fue nuestro maestro!”. Y no sólo ella manifiesta semejante actitud.  Dondequiera que se vaya, en el Municipio, se encuentra en la pared el retrato de Guillermo.
 
Inés Bertero (Vda. de Estévez Boero): -Guillermo, como todo gran maestro, era fecundante. Cada análisis suyo, cada cita de su prodigiosa cultura, despertaba en nosotros una inquietud. Nunca se guardó ninguna enseñanza, ningún conocimiento, ninguna experiencia vital de las que hacen hermosa la vida. Trasmitía su riqueza y siempre nos motivaba a avanzar para superarnos, a que nunca nos conformáramos con algún logro alcanzado. Había que seguir caminando, avanzando: teníamos el ejemplo de su voluntad arrolladora. Además, para muchos de su generación y de las  posteriores, llenaba y llena un vacío histórico.
 
Howard Richards: ¿Por qué hablas de “vacío histórico”?
 
Inés Bertero: Vacío histórico en el sentido de ausencia de maestros, maestros en el verdadero sentido de la palabra, cuyas vidas encarnan sus ideales. Esta ausencia fue producto de los golpes de estado, de la intervención militar de las universidades, de la huida de los valores intelectuales al exilio que fueron provocando un vaciamiento cultural entre los argentinos, sumado a la falta de un proyecto nacional claro  que hiciera frente a modelos extranjeros impuestos y vendidos. Los jóvenes buscan ejemplos de entereza, y, para muchos, Guillermo fue ese ejemplo.
 
Juan Carlos Zabalza: Guillermo fue sobre todas las cosas un constructor, un organizador. Creía profundamente en el ser humano y en la libertad de cada ciudadano.  Depositó siempre su confianza en la juventud, a quien dedicó la mayor parte de su vida.
 
Howard Richards: ¿Es posible que, en otras circunstancias, Guillermo hubiera sido catedrático universitario?
 
Inés Bertero: De hecho, Don Luis Jiménez de Asúa,  quién fuera su profesor de Derecho Penal, en la Universidad Nacional del Litoral, y a quién Guillermo consideraba “su maestro”, en el sentido que antes aludíamos, influyó en su vocación docente e intentó sumarlo hacia una especialización en esta rama del Derecho.
 
Howard Richards:  ¿Quién fue Luis Jiménez de Asúa?
 
Inés Bertero: Fue un catedrático español, que se especializó en antropología criminal, y tuvo una activa participación en la redacción de la Constitución de la República Española de1931. Entre 1938 y 1970 vivió exiliado en Argentina, donde ejerció la docencia universitaria, y fue honrado con el cargo de Presidente de la República Española en el Exilio.
 
Howard Richards: ¿Pero no fue este mismo Presidente español en el exilio, quien introdujo a Guillermo al pensamiento socialista?
 
Inés Bertero: Efectivamente, y esto fue su pasión: cambiar la realidad, cambiar al país. Volcó toda su energía desbordante en la construcción de esa organización política que marcó el renacimiento del socialismo en  Argentina. Su disposición a la acción no le impidió ser un ávido y perpetuo lector y estudioso, extrayendo profundas observaciones de la realidad, ayudado con las herramientas de análisis que obtenía de sus incansables lecturas y reflexiones. Su tarea militante a tiempo completo no le dejó espacio para volcar sus ideas en un libro, su obra siempre pendiente.
 
Howard Richards: No escribió ningún libro pero escribió un sinnúmero de discursos y folletos de difusión popular.  En uno de sus discursos definió el socialismo como: “…una resolución práctica y diaria de servir al pueblo.  No a un pueblo abstracto e ideal sino el que existe en la realidad, producto de tantos años de dependencia, explotación y marginación”.  (Democracia y Socialismo, p. 10)
 
Juan Carlos Zabalza: En sus discursos y exposiciones siempre recalcó dos temas fundamentales: uno fue el tema nacional, que Argentina fuera un país independiente y solidario; el otro fue la necesidad de perfeccionar nuestra democracia.
 
Howard Richards: El socialismo no siempre se ha identificado con la democracia.
 
Juan Carlos Zabalza: Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista en Argentina, concibió al socialismo como un proyecto de democracia social avanzada, enriquecida con la incorporación de los trabajadores a la vida nacional. Este proceso se vio interrumpido por los sucesivos golpes de estado en nuestro país; cada vez que las mayorías avanzaban en sus reivindicaciones, se producía un quiebre de la experiencia democrática que retrotraía todo a la situación anterior. De este modo se fue debilitando, sobre todo entre los jóvenes, la idea de la posibilidad de obtener reformas sociales dentro de los marcos de la democracia.
En la década del `70, bajo el influjo de la Revolución Cubana, parte de la juventud argentina adhiere a la idea de la lucha armada para acceder al poder. La democracia es desvalorizada, se la reduce a un formalismo, a un medio para el acceso al poder. Pero, para Guillermo, no era tan sólo medio, sino un fin en sí. Democracia y socialismo van unidos, en una permanente evolución, ya que concebimos a las instituciones democráticas como siempre susceptibles de mejoramiento por la participación ciudadana.
 
Inés Bertero: La búsqueda de respuestas para desentrañar y conocer las causas de los problemas argentinos, para abordarlos correctamente y superarlos, nos llevaron a jerarquizar el estudio y la militancia. El futuro se construye con trabajo pero también con conocimiento. Nuestra práctica, como militantes, se sintetizaba en la trilogía “Estudiar, Organizar, Difundir.” Así fuimos creciendo todos esos años.

Howard Richards: ¿A cuáles años te refieres?
 
Inés Bertero: Desde 1972, cuando se inició esta experiencia con la creación del Partido Socialista Popular, hasta el año 1989, en que se accede al gobierno de la Ciudad de Rosario. Aquí se volcaron muchas de nuestras propuestas para iniciar un camino de cambio. Aquí aprendimos que las transformaciones se van dando lentamente, no con la velocidad que nosotros quisiéramos, porque también es necesaria la batalla cultural por un cambio en los valores dominantes en nuestra sociedad. Llegar a coparticipar en las estructuras de poder también te abre nuevos desafíos,  como mantener el planteo y la militancia tras el programa, y, evitar el peligro de la burocratización, del que nos alertaba Guillermo.
 
Howard Richards: Sin embargo, me parece que la costumbre de basar la acción política en el estudio, iniciada por Guillermo,  aún perdura. Estuve recién con Élida Rasino en la oficina modesta que se llama el Centro de Estudios Municipales y Provinciales. Es un departamento en el primer piso de un edificio comercial, manejado por voluntarios, sin grandes aportes económicos de nadie. Me tocó conocer un poco los estudios previos proyectándose a un eventual gobierno socialista a nivel de la Provincia de Santa Fe. Al parecer se trataba de equipos de médicos estudiando los problemas de salud de la provincia, de educadores estudiando los problemas educativos, agrónomos estudiando la agricultura, y así sucesivamente.
 
Inés Bertero: La necesidad de la teoría viene a dar respuesta a problemas e interrogantes surgidos de la práctica concreta. Pero además el estudio nos permite reflexionar sobre el espacio y el tiempo que nos tocó vivir. Los más jóvenes deben conocer  las consecuencias de los golpes de estado y de los modelos implantados a su amparo para poder comprender porque nuestro país, nuestra provincia o ciudad son como son.
 
Howard Richards: ¿Y qué libros leyeron ustedes?
 
Juan Carlos Zabalza: Fundamentalmente libros de Historia Argentina, historia económica en general, las obras clásicas sobre el socialismo y sus diversas experiencias de gobierno en el mundo.  Leíamos a José Ingenieros,  Alfredo Palacios, Aníbal Ponce, Alejandro Korn, Martínez Estrada, José Luis Romero y tantos otros autores argentinos. Entre los latinoamericanos, a José Martí, José Carlos Mariátegui, y novelas sobre la realidad latinoamericana, como las del venezolano Rómulo Gallegos, o el brasileño Jorge Amado, y otras acerca de la Revolución Mexicana, leíamos La Patagonia rebelde, de Osvaldo Bayer. Libros que narran la opresión.
 
Howard Richards: Cuando vine por vez primera a Rosario, como extranjero sin mayores conocimientos de la ciudad pero con ganas de aprender más, desde la Secretaría de Relaciones Internacionales de la municipalidad me mandaron a conocer casi todas las reparticiones del gobierno de la ciudad.   Lo que me maravillaba fue la calidad de la gente. Me pareció extraordinario que el entonces intendente el médico Juan Hermes Binner hubiera podido reunir a tanta gente tan bien preparada y tan dedicada. He llegado a pensar que este aparente milagro se debiera a la influencia directa e indirecta de Guillermo Estévez Boero. Los cuadros se formaron con él en la clandestinidad durante los largos años de dictadura.
 
Inés Bertero: Me parece exagerado llamarlo clandestinidad. La actividad  estuvo proscrita por un gobierno de facto que nos había privado a los argentinos de todos nuestros derechos. Guillermo fue convocante porque nos trasmitió su convicción indestructible y su entusiasmo en torno a que el conocimiento de la realidad, unido a la voluntad para dirigir la acción podían remover montañas. Mediante su prédica asumimos la convicción de que era posible  construir una herramienta política que sumara a la unidad de las mayorías nacionales en torno a un proyecto de país independiente para disponer del fruto del trabajo de los argentinos y con una organización social más justa y solidaria.
 
 
Howard Richards: Me ha llamado la atención también la estrecha relación entre el gobierno municipal y la universidad. La Secretaria General de gobierno, Mónica Bifarello, es a la vez catedrática en la Facultad de Ciencias Políticas, y he conocido a varios más que son, a la vez, funcionarios públicos y docentes universitarios. Parece haber una gran cantidad de convenios entre una repartición pública determinada y una unidad académica para implementar  distintas políticas.  
 
 Juan Carlos Zabalza: Efectivamente.
 
Howard Richards: Por ejemplo, el sistema de transporte urbano, un ejemplo entre muchos. Especialistas de la Municipalidad colaboran con la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Rosario, estudiando todos los detalles: los trasbordos, los intervalos, las combinaciones de viajes, las paradas, las tarifas….
 
Inés Bertero: Creo que esto se debe a la tradición reformista de nuestras universidades, a su compromiso con los postulados de la Reforma Universitaria de 1918, que impulsó la extensión universitaria, es decir, que las universidades públicas deben aportar cultural y científicamente al medio social del que se nutren.
 
Howard Richards: Se nota. También se nota leyendo los documentos de la actuación de Guillermo Estévez Boero como Diputado Nacional. Prestaba una esmerada atención a las cosas concretas. Jamás he visto discursos de ningún parlamentario de ningún país con tanta documentación y bibliografía. Creo ver algo de este espíritu “guillermesco” en la administración pública de esta ciudad. Por ejemplo, el estudio de los giros a la izquierda. Se utilizaron  94 estaciones de conteo del Sistema de Control Centralizado de Transito (SCCT), y las mediciones y datos del Sistema Integrado de Denuncias de Accidentes de Transito (SIDEAT), indicaban congestiones y accidentes en determinadas cruces con giros a la izquierda.   Se eliminaron esos giros en algunos puntos clave, y su aplicó el mismo criterio en otros semejantes. Los accidentes bajaron a la mitad. (Secretaria de Servicios Públicos, p. 138)
 
Howard Richards: ¿Cómo inició Estévez Boero su carera política?
 
Inés Bertero: Guillermo comenzó su carrera política como dirigente estudiantil. Ocupó todos los cargos electivos. [Nota explicativa: Se trata de dirigencia estudiantil en el contexto del sistema argentino de cogobierno universitario, creado por el movimiento reformista de 1918. En el cogobierno, el alumnado es un estamento que participa en la conducción de la universidad].  En 1959 llegó a ser el Presidente nacional de la FUA,  la Federación Universitaria Argentina, lo que le permitió entrar en contacto con organizaciones estudiantiles de otros países y conocer la realidad de los procesos de cambio que se daban, en ese momento, en el mundo: la Revolución Cubana, la experiencia de la Unión Soviética, y la de la República Popular China.
 
Howard Richards: Guillermo nació en 1930, año en que se inician los golpes de estado en Argentina. Vivió la experiencia del peronismo y del golpe de estado de 1955 en la universidad. ¿Qué relación hay entre su práctica política y el gobierno peronista?
 
Inés Bertero: En general la universidad tuvo una postura contraria al peronismo. En esos años Guillermo ya había definido su propensión por las ideas socialistas, pero no participaba en las filas del Partido por no coincidir con la postura antiperonista de éste. En 1955, cuando se produce el golpe de estado que derroca a Perón de la presidencia, el Centro de Estudiantes de Derecho, y el de Ingeniería Química de Santa Fe, se pronuncian claramente en su contra a pesar de la postura crítica que tenían por los rasgos autoritarios de ese gobierno, al que sí le reconocían sus avances en materia  social.
 
Howard Richards: Finalmente Guillermo se gradúa de Abogado y abre su estudio jurídico. ¿Cómo continúa su acción política fuera de la universidad?
 
Juan Carlos Zabalza: En 1960 formó el Movimiento Nacional Reformista, MNR, donde se nucleó la juventud socialista de las universidades. Se llamó “nacional” por su vocación de  insertarse en la tradición histórica de nuestro país, para poder transformar su realidad, dejando de lado la copia de modelos foráneos, y “reformista” por identificarse con los postulados de la Reforma Universitaria, impulsados por el alumnado en 1918. Yo mismo encontré a Guillermo, por primera vez, a través del MNR, cuando era alumno en la Facultad de Bioquímica.
 
Inés Bertero: Con el correr de los años,  muchos jóvenes se graduaron, y se fueron incorporando militantes que no eran universitarios: sectores medios y trabajadores, se mantuvo el nombre de MNR para el grupo universitario y se designó MAPA (Movimiento de Acción Popular Argentino) al resto de los frentes de trabajo: barrial, gremial y graduados.
 
Howard Richards: Lo que da el perfil de un movimiento socialista de clase media. ¿Será cierto que, en Argentina, el socialismo tiene que ser de clase media porque la clase trabajadora es peronista?
 
Inés Bertero: No exactamente. Hasta 1943, el movimiento obrero en Argentina, adhirió a la propuesta socialista, pero, al no poder avanzar el Partido en la conformación de una mayoría que le posibilitara el acceso al poder político, el socialismo dejó de ser una alternativa real para los trabajadores. Con la llegada del Coronel Perón, en 1943, a la Secretaría de Trabajo y Previsión, se inició un proceso de reorganización sindical y se concretaron las aspiraciones largamente esperadas por los trabajadores. En 1945, con la llegada del Gral. Perón a la Presidencia de la Nación, se adoptaron, además, medidas de tipo nacionalista en el área de la economía. Este proyecto, que dio respuestas a la inmensa mayoría de los trabajadores,  soslayó la idea de democratización del poder político y económico. Ésto colocó al Partido Socialista en la oposición, transitando por la vereda opuesta a la de los trabajadores, a pesar de muchas voces disidentes.
Juan Carlos Zabalza: Guillermo siempre planteaba la necesidad de la militancia política de los socialistas en las organizaciones sindicales, porque creía que, el socialismo sin trabajadores, no es más que buenas ideas, sin raíces en la realidad. Así como, los trabajadores, sin ideas socialistas concluyen siempre adhiriendo a modelos confrontados con sus intereses. En esto hemos tenido muchos fracasos. ¿Cómo es posible que el sindicato de trabajadores petroleros no se opusiera a la privatización de YPF? [Nota explicativa: Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la empresa petrolera estatal de Argentina]
 
Howard Richards: Usted se refiere a una de las privatizaciones neoliberales bajo la presidencia de Carlos Menem en los años noventa.
 
Juan Carlos Zabalza: Sí, y tampoco el sindicato de los ferroviarios, se opuso a la privatización de los ferrocarriles. 
 
Howard Richards: Lo que indica cierta debilidad del Partido Socialista a nivel nacional.
 
Juan Carlos Zabalza: Más que débil, el socialismo sigue siendo una flor exótica en Argentina, a pesar de los 110 años de existencia en el país.   Aquí, en Rosario, el Partido ha logrado desarrollar una propuesta superadora, que da respuesta a una mayoría que nos vota, a pesar de no ser socialistas.
 
Howard Richards: ¿Cómo llegó Guillermo a ser líder nacional de un partido heterogéneo? Su base tiene que haber estado entre los alumnos y los graduados.
 
Inés Bertero: La participación del Partido Socialista en el golpe de estado de 1955, y la posterior proscripción del peronismo, debilitó a las fuerzas socialistas, que entraron en un proceso de fragmentación. A comienzos de la década del ‘70, se inició un trabajo de acercamiento hacia otras agrupaciones socialistas, ante la inminencia del reinicio de la vida política institucional, tras el golpe de estado de 1966, que había derrocado al Presidente radical Arturo Illia. Esta conjunción de fuerzas, a la cual el Partido Socialista Argentino aportó su estructura institucional y sus dirigentes históricos, y, el MAPA, el mayor contingente de militantes, creó el 23 de abril de 1972, el Partido Socialista Popular.
 
Howard Richards: ¿Y cuál fue la postura del socialismo?
 
Inés Bertero: Nuestra posición  fue la de trabajar por la conformación de un frente, que denominamos “Frente del Pueblo”, como una coalición amplia integrada por independientes, justicialistas, radicales y socialistas que reemplazara una política de confrontación  por una política de consenso, de concertación en torno a los graves problemas que vivía nuestro país y la forma de superarlos. Este había sido el espíritu de la Hora del Pueblo donde participaban todos los partidos que buscaban una salida democrática. Esto no fue posible. El P.S.P (Partido Socialista Popular) resolvió apoyar la fórmula del Gral. Perón en las elecciones de 1973, y el  socialismo vuelve a dividirse. En este momento  Guillermo accede  a la conducción del P.S.P.
 
Howard Richards: De lo que he podido apreciar al leer sus escritos,  nunca fue tentado por la violencia, ni para respaldar a un gobierno de facto, ni para apoyar a la lucha armada de la guerrilla.
 
Juan Carlos Zabalza: Guillermo, y todos nosotros, tuvimos siempre una posición clara contra el terrorismo. Toda la práctica política nuestra nos diferencia de la práctica política del terror. 
 
Howard Richards: ¿Será cierto que el socialismo resistió la represión conocida como la  guerra sucia, aunque ni a Guillermo ni a ustedes le costara la vida?
 
Inés Bertero: Sí, es cierto. Creo que salvamos nuestras vidas porque nuestra posición crítica a la lucha armada era públicamente clara. Tuvimos serias confrontaciones en el ámbito universitario con los diversos sectores que sostenían esta posición nihilista reñida con nuestra realidad y con la vida. Con posterioridad al golpe comenzamos a participar en el ámbito de la Internacional Socialista, donde denunciamos la violación de los Derechos Humanos en nuestro país, e iniciamos los trabajos, junto a otras fuerzas políticas, tendientes a crear condiciones para el retorno de la democracia.  Para confirmarlo basta leer los discursos y editoriales de La Vanguardia durante esa época. [Nota explicativa: están disponibles en el sitio Web de la Fundación Estévez Boero: http://www. fundestevezboero.com.ar]   
 
Howard Richards: Según el análisis que hacía Guillermo de la historia argentina, que se desprende de sus escritos, las dictaduras siempre han significado un retroceso concreto en la porción de la renta nacional que percibieron los trabajadores, y siempre un incremento en la porción de la riqueza nacional acaparada por quienes más tienen. Las dictaduras han sido posibles por las divisiones entre la clase trabajadora y la clase media, cuya voz política ha sido, las más de las veces, la Unión Cívica Radical.
 
Inés Bertero: Guillermo fue partidario de los consensos amplios, como el que en su momento realizara España con el Pacto de la Moncloa, o la Concertación Chilena, como única forma posible de romper el ciclo de intervenciones militares, y para que ciertos sectores de poder no produjeran divisiones entre las expresiones políticas de las mayorías nacionales. Cada ruptura del orden constitucional ha significado un retroceso cada vez más profundo para el país y para la vida de los argentinos. Si a esto le sumamos la debilidad de las instituciones de la democracia representativa, se genera una situación sumamente compleja para la gobernabilidad. Sin participación ciudadana y sin concertación, ningún cambio es posible.
 
Howard Richards: Lo que más quiero saber es ¿cómo llegó a existir esta experiencia histórica que hoy en día es la experiencia Rosario? La democracia social, aunque no tenga nada que ver con las dictaduras del “socialismo real”, tiene cierta mala fama en el mundo de ser proclive a caer en la burocracia gris, a ser dominada por funcionarios públicos a la vez incapaces y prepotentes. Me parece que Guillermo promovió, y que Rosario hoy demuestra, por lo menos dos remedios para su superación:  tener  proyectos ajustados a la realidad y creer en la participación popular.   Quiero saber por qué precisamente en este lugar se logró esta solución a este problema.  
 
Inés Bertero: En 1989 la transición democrática en Argentina atravesaba por una profunda crisis económica y social. Las expresiones políticas mayoritarias expresaban un agotamiento en sus propuestas programáticas que los llevaron a adoptar planes de ajuste siguiendo las recetas del Fondo Monetario Internacional.
El P.S.P., desde 1983, venía planteando la gravedad de la crisis y la necesidad de abordarla desde un ámbito de concertación con la participación de todos los sectores representativos del país. En las elecciones locales de 1989, el socialismo accedió al gobierno de la ciudad de Rosario con una propuesta de descentralización y de participación.
Lo más difícil es comprender que la solución para nuestros problemas no está arriba ni afuera, sino en cada uno de nosotros, no podemos vivir esperando señales desde arriba, tenemos que generar con nuestra participación una alternativa diferente.
 
Howard Richards: Así que visto desde una cierta óptica histórica,  ciertas características del socialismo rosarino que llaman la atención a un extranjero,  su estilo de buscar siempre consensos y amplias alianzas,  su estrecha vinculación con las universidades, sus raíces profundas tanto en los barrios pobres como en los barrios de clase media, se deben a los accidentes de la evolución histórica del partido.   Visto de otra manera,  lo que ha acontecido no ha sido accidental,  sino la realización de un concepto racional, basado en el análisis que hizo Guillermo de la realidad política de Argentina. Me parece una confirmación de la visión que tenía Guillermo que en las últimas elecciones para concejales municipales en Rosario, en octubre de 2005, el socialismo ganó en los barrios más ricos de la ciudad donde se encuentran los votantes con los mayores niveles de formación profesional, y también ganó en el barrio Las Flores, el más pobre de la ciudad.
 
Juan Carlos Zabalza: Efectivamente, hemos promovido consensos amplios.  Creemos que debe primar lo colectivo, lo público. También creemos en la necesidad  del consenso con el sector privado. Rosario es una ciudad que durante la democracia nunca ha dejado de tener políticas públicas, ampliamente consultadas, con participación activa de todos los sectores. Creo que  avanzamos en el objetivo de hacer una sola ciudad con igualdad de oportunidades para todos.
 
Howard Richards: Nos falta hablar del neoliberalismo, de Carlos Menem.
 
Inés Bertero: Desde 1987 Guillermo fue diputado por Santa Fe en el Congreso nacional, de modo que le tocó participar en los debates sobre las leyes de reforma del estado que abrieron la puerta a las privatizaciones y de una política económica que generó la deuda externa más grande de la historia del país. Para comprender esta etapa debemos decir que la transición democrática fue muy difícil porque emergimos de la última dictadura sin tener conciencia de la dimensión y profundidad de la crisis y creyendo que el simple imperio del estado de derecho iba a reordenar el panorama económico y social del país.
 
Juan Carlos Zabalza:  El neoliberalismo ha sido severo en nuestro país.   Ni siquiera la dictadura de Pinochet en Chile entregó el cobre.   Ni siquiera las dictaduras militares de Brasil entregaron el petróleo….
 
Howard Richards:  …pero eso no es lo que Guillermo esperaba.   Según el análisis que había hecho Guillermo de la realidad nacional, siempre cuando hubo una dictadura militar las clases populares perdieron terreno.   Déjame leer un poco de un discurso de Guillermo de 1980,  durante la última dictadura, antes del Menemismo: “Esto hay que comprenderlo definitivamente, ésta es la raíz de la crisis de nuestras repúblicas.  No es el problema de los muchos años en el poder de un presidente o un general, ni de la existencia de un ministro más o menos mago.  Es el problema del reparto de la renta nacional; primero entre los de adentro y los de afuera, y después el reparto adentro entre los que trabajan y los que no trabajan.  Este es el problema que hay que abordar, y  su solución no se la elabora con conversaciones, se la aborda con concientización, se la aborda con la organización del pueblo, con la organización de las mayorías nacionales, y fundamentalmente con la organización de su vanguardia, que está constituida por los trabajadores. Esto hay que comprenderlo definitivamente; el resto, estimados amigos, tengo la obligación de decírselo al promediar una vida al servicio de ustedes, es palabreo.”  (Argentina en el Tiempo, p.4)”
 
Pero con Menem los de adentro perdieron frente a los de afuera, y los que trabajan perdieron frente a los que no trabajan, en plena democracia.
 
Juan Carlos Zabalza:  No tan solo por el neoliberalismo, sino también por la corrupción. Esta fue una larga batalla que durante décadas dieron los monopolios extranjeros para apoderarse del patrimonio nacional de los argentinos. En nuestro país hay todo un desarrollo del estado vacío de participación popular que mantuvo capitales parasitarios que vivieron del negociado, del acomodo, que vivieron de los contratos, de las licitaciones sin transparencia.
 
Inés Bertero: .  En 1989 el estado de nuestra economía era incontrolable, los partidos mayoritarios  carecían de propuestas para salir de la crisis en tanto la ciudadanía perdía credibilidad en las instituciones de la democracia. Así fue como un gobierno justicialista avanzó con la implantación de una política neoliberal con muy poca resistencia por parte de la sociedad y de la oposición. Recuerdo a Guillermo alertando en soledad en el Congreso sobre las consecuencias económicas y sociales de este modelo. La ausencia de reformas nos precipitó a esta verdadera catástrofe social que nos dejó el neoliberalismo y que hizo eclosión en el 2001.
 
Howard Richards: ¿Guillermo planteó alternativas concretas al neoliberalismo?
 
Inés Bertero: Guillermo creía que los argentinos habíamos perdido una batalla cultural al adoptar un modelo neoconservador que jerarquizó  el mercado por sobre el bien común produciendo un inequitativo reparto de la renta nacional esta vez sin necesidad de un golpe de estado. Las transformaciones profundas que requiere nuestra realidad para superar un modelo de exclusión social y las debilidades de nuestro sistema institucional requieren de la participación  y la concertación de todos los sectores, por eso  su propuesta de creación de un Consejo Económico, social  y político resulta fundamental.
 
Juan Carlos Zabalza:  Podemos decir que en los últimos años de su vida Guillermo Estévez Boero profundizó su fe en los mecanismos de la democracia como método de cambio social.
 
Howard Richards: Se percata el pensamiento de Guillermo en estas palabras de una declaración del Comité Nacional del Partido Socialista Popular de 1987: “Si todos los hombres participan realmente en la gestión del estado, la dependencia y la explotación ya no podrán existir.” (Democracia y Socialismo, p. 14)
 
 
Recuerdos de Guillermo Estévez Boero de Juan Regache:
 
Desde el año 1983 que conocí a Guillermo escuchando sus charlas sobre participación ciudadana y él decía:
 
“Tenemos que participar como vecinos en los actos que parecen más triviales.  En las vecinales, en las cooperadoras escolares de nuestros hijos, en el consejo administrativo de nuestro edificio donde vivimos, en los Centros Comunitarios de nuestro barrio, en el club del Barrio, el sindicato de nuestro trabajo y en toda organización conveniente de nuestro tiempo.   Esta participación permitirá tener nuestra opinión, nuestro sentir, y podrá tal vez, generar algún cambio, este espacio que no llenamos, con humildad, sacrificio y transparencia va a ser cubierto por otro que busca algún negociado u otros intereses personales.
 
“Esta participación de los distintos sectores nos permite ir creciendo conceptualmente de abajo hacia arriba como ciudadanos y permitirá tener una visión integral de nuestra ciudad, nuestra provincia y nación, y desde ese mismo instante, sin darnos cuenta, estaremos preparados para llevar adelante una gestión”.
 
“Tenemos que confiar en la capacidad creadora de la gente, no importa si no son académicos o profesionales, la gente común con defectos y errores son lo que tienen los tiempos reales de la sociedad, las soluciones más practicas y eficaces.  Las soluciones las aporta la gente, simplemente hay que acercarle herramientas legales, técnica con naturalidad, transparencia, sencillamente, sin dobles intenciones.”
 
 
Homenaje a Guillermo Estévez Boero pronunciado por el Diputado Nacional Hermes Binner en el sexto aniversario de su fallecimiento:
 
La presencia de todos ustedes en este acto multitudinario habla, por sí, de la figura que hoy estamos recordando.
A seis años de su partida, sus ideas, sus consejos, sus orientaciones, su solidaridad, y, por qué no, ese don de buena gente, se suman a todo el bien que hizo para la cultura de nuestro país.
 
Por lo tanto, recordar a Guillermo, es una tarea sumamente difícil, porque es un hombre que ha transitado más de medio siglo en la política argentina, y lo ha hecho siempre con la idea de servir al prójimo, de la solidaridad como base fundamental del accionar político y en búsqueda de la igualdad, siempre jerarquizando lo colectivo sobre lo individual.
 
            Quiero rescatar algunos temas que me parecen sumamente vigentes hoy, después de tantos años.
 
Uno de ellos es el concepto que él tenía de la cultura, afirmando que culto no es aquél que ha leído muchos libros, no es aquél que ha manejado todos los temas del mismo autor, no es el que ha aprendido distintos idiomas, en todo caso esto es dedicación, estudio, memoria, cultura es algo mucho más profundo, y tiene que ver con saber dónde estamos parados, con saber hacia dónde vamos, y el por qué de las cosas. Tenemos que racionalizar si queremos seguir hacia adelante, porque la otra opción es ir hacia atrás.
 
Y, cultura es saber que estamos ante un modelo económico social agotado, que por lo tanto, es necesario que reformulemos el país, un país que quiere seguir adelante, un país que necesita ser reformulado culturalmente. Y en esto tiene que ver mucho, que quiénes hemos tenido la posibilidad extraordinaria de pasar por la universidad, podamos explicarle a la gente el por qué la inflación, explicarle a la gente, por qué ocurren las cosas que ocurren cotidianamente, por qué los problemas sociales. Entonces, si nosotros preparamos a los argentinos para entender estos problemas, culturalmente avanzamos.
 
Él decía que había que saber y entender de dónde venimos, cuál es nuestra historia como sociedad, que la historia no comenzó con Menem, que la historia comenzó con las civilizaciones precolombinas, con la civilización maya, con los aztecas, con los incas, que hoy todavía tienen una gran predominancia en nuestra América. Civilizaciones que se las pretende ocultar y marginar, pero que finalmente afloran y brotan, como es el caso de Evo Morales, que desde una cultura indígena representa el 62,5 % de la población de Bolivia, que por un acto democrático termina siendo Presidente.
 
Esto es lo que nos enseñaba Guillermo permanentemente. Y nosotros tenemos que tener ese hilo conductor, tenemos que buscarlo en la fuerza del pasado, que se proyecta en el presente hacia el futuro, en esa marcha que todos aspiramos, hacia un país independiente, plural y solidario.
 
Por eso es necesario este cambio cultural que reivindique nuestros valores nacionales y populares. Rescataba el tema de la Nación decía que los socialistas creemos profundamente en la Nación, porque vemos que en cada argentina y en cada argentino está la posibilidad real de salir adelante liberando las fuerzas acumuladas en el corazón y en la mente de los argentinos: ahí está la Nación. Pero no se puede recrear la Nación - decía Guillermo - sin crear nuevas instituciones, porque esta realidad que vivimos, que sufrimos, con instituciones adocenadas por un sistema de privilegios que consagra la pobreza, nos fragmenta y nos aleja permanentemente del necesario espíritu de igualdad que ha primado siempre en la Nación argentina.
 
            Por eso decía que en esta creación de nuevas instituciones había que democratizar el Estado, porque la democracia legitima un gobierno representativo, pero no se reduce a una elección, si no que la democracia es también participación, y esta participación es lo que permite transformar nuestra realidad, como tantas veces lo vimos a lo largo de nuestra historia.  Es por eso que la consolidación de la democracia exige un ritmo que vaya de la democracia política a la democracia social.
 
Él empleaba una palabra que siempre llevaba en su mensaje, que es la palabra cambio. El cambio consiste en construir consenso, en construir un nuevo consenso político y social, y es necesario crear el ámbito institucional de este cambio; esto es la concertación. Para citar sus palabras, la concertación social sirve  y  procura la gestación de consenso y  por ende la legitimidad del Estado.
 
Decía también que la concertación opera corno síntesis de la mediación institucional entre la sociedad y el Estado, fortaleciendo la representatividad de las instituciones. Ella conjuga la representación política expresada en los partidos políticos y la representación sectorial, o de intereses, expresada por los grupos sociales organizados. Debemos comprender que la concertación no es solamente un mecanismo de regulación económico social, de solución de conflictos y de desajustes, si no que tiene una dimensión esencialmente política, cual es la de valorar y procurar un acuerdo básico de convivencia, por esto, el consenso es algo más que un acuerdo teórico sobre ciertas cuestiones, el consenso equivale a una vida en común. La lucha por la obtención de valores comunes, marcha mano a mano con la lucha por la justicia social.
Decía Guillermo que lo que ha dominado es la tendencia de los partidos a defender su actividad en la representación político partidaria que emana de las urnas, aunque hayan ganado por un sólo voto, como el ámbito exclusivo de participación institucional, justificando su falta de decisión política para acordar en la vetusta fórmula liberal de que él que gana gobierna y él que pierde controla. Decía que es imprescindible incorporar a la cultura política de los argentinos, de sus partidos políticos y de sus organizaciones sociales, la idea básica de la institucionalización, la concertación y del consenso.
 
Decía que el socialismo nuevo, moderno, en nuestro país, debe asumir sus aciertos y errores, pero en el convencimiento de que su propuesta no puede crecer si no piensa en términos de Nación, y que la Nación no puede realizarse sin incorporar los valores de la justicia, de la igualdad y de la solidaridad.
 
Fuera de la Nación - decía Guillermo hace veinte años - no hay posibilidades ni triunfo para ningún argentino. Fuera de la Nación no hay derechos para los habitantes y nuestro proyecto político es el de una nación independiente y solidaria, forjada en la práctica democrática y en la participación. Nos hemos educado pensando en el país y cuando pensamos en el país, el Partido crece. Esta idea permanente de Nación y socialismo, socialismo y Nación, para los socialistas, es un binomio indestructible.
 
Nosotros debemos insertarnos en la vida real como partido, y generar un movimiento de opinión política junto a los movimientos sociales, tenemos que ser parte, decía, del movimiento social y político que ocupe el espacio que hoy no tiene el país, y que si no lo ocupamos nosotros, lo van a ocupar otros. No hay lugar vacío, la gente va para un lado o va para el otro en busca de una alternativa. Esto exige un trabajo, exige modificar metodologías de vanguardia e ir a trabajar con la gente, en su lugar, en el sindicato o en el centro de estudiantes, en la vecinal o en la cooperadora, y tomar la problemática de la gente.
 
En 1992, refiriéndose a Santa Fe, nos decía Guillermo, que no son nuestras banderas las únicas que pueden dar una solución. Santa Fe necesita de toda su gente para abrir un nuevo tiempo; en el barro, en la cloaca, no pueden criarse nuestros hijos, no tienen futuro nuestras esperanzas; tenemos que crear un nuevo tiempo con posibilidades para todos, luego, ahí, plantearemos nuestros puntos de vista, pero cuando hayamos creado un nuevo tiempo. Esta es la gran convocatoria, no una convocatoria para apoyar a los socialistas.
 
Primero tenemos que salir del pantano, poner los cimientos, y luego veremos si la casa la hacemos redonda, cuadrada o rectangular, si la hacemos más o menos socialista, o, más o menos conservadora, pero primero hay que sacar a Santa Fe del pantano. Para construir esos cimientos debemos ir todos juntos, porque todos tenemos una tarea en esta reconstrucción.
 
Finalmente decía, para crear una vía alternativa debemos tener amplitud. Aquí no está en juego la identidad del Partido Socialista, la identidad del Partido Socialista está en el estudio, en nuestra profundización y en nuestra militancia. Los socialistas debemos fusionarnos en el mundo con la gente, debemos conversar con la gente que no piensa como nosotros, que tiene otra existencia, otras motivaciones, escuchar lo que dicen y lo que piensan, y tratar de entenderlos, porque esa gente es el país, es nuestra patria. Debemos comprender a nuestra patria para tener alguna chance de modificarla. Si lo que jerarquizamos es conversar con la compañera o compañero que están de acuerdo con nosotros, y hacer el balance de nuestros códigos y de nuestras suposiciones, así, si no hacemos otra cosa nos ponemos al margen de la realidad. Después nos parece que la realidad nos rechaza, la culpa ha sido nuestra, porque no estamos insertos en esa realidad.
 
El tema de la juventud lo ha tratado Guillermo largamente, decía que la juventud tiene que ubicarse en el espacio y en el tiempo para poder comprender nuestra historia y la de este continente. Tenemos que jerarquizar la formación del joven; el neoliberalismo lo ha sumergido en lo a-histórico, en el “no te metás”, en el “viví el momento”, logrando su objetivo: la desintegración social en los jóvenes. Tenemos que generar participación y solidaridad, ir a pintar escuelas, avanzar en la combinación de la enseñanza intelectual con el trabajo manual... Muchísimo es lo que ha escrito Guillermo sobre la juventud.
 
Es mucho lo que recordamos de él. He tenido la oportunidad y la suerte de acompañarlo en muchos tramos de la vida, de su vida, de nuestra vida y he escuchado y he visto actitudes de un hombre profundamente humano, sensible y sencillo.
 
Recuerdo algunas anécdotas, viejas anécdotas. Una que escuché contada, diciendo que, cuando el Centro de Estudiantes de Abogacía de Santa Fe hacía publicidad para un baile, había un estudiante que se pintaba la cara de negro, se ponía anteojos negros al estilo de Al Jolson, salía corriendo por el centro de Santa Fe, mientras lo perseguían pseudo-policías que controlaban el orden tirando rompe portones, haciendo un lío bárbaro, entonces, donde había ambiente femenino, se tiraba “el negro” al suelo, y gritaban todos, -”Atrápenlo, ¿adónde va?”-, y él gritaba - “Me voy al baile de los estudiantes de Derecho”. Ese era Guillermo imitando a Al Johnson para atraer la atención. Algunos también le decían “el loco”, no sé por qué.
 
Tenía rasgos de profunda sensibilidad social. A veces, recorriendo pueblo por pueblo todo el interior, recordaba con detenimiento las necesidades particulares de personas que le habían comentado que necesitaban algún medicamento, y regresaba para saber si lo habían conseguido. Esto habla de él mucho mejor que las palabras.
 
Quiero decirles que a seis años de su muerte, de su ausencia física, su vida prosigue, su vida está en la tarea de la Fundación Estévez Boero, con Inés al frente, en la recuperación de todos sus libros y de su pensamiento. Está vivo en sus libros con sus acotaciones al margen, subrayados con colores, con resúmenes, con una  metodología de estudio que, obviamente, nosotros nunca tuvimos. Pero creo que allí, hoy, está la gran enseñanza de Guillermo: entender la realidad de nuestro país,  comprender esta realidad del socialismo y la Nación, y  seguir pensando que es posible construir un país con derechos para todos los argentinos.
 
Por esto tenemos que seguir adelante y este Partido que este año cumple 110 años sigue adelante,  crece, ya sin su presencia física, es gobierno en la ciudad de Rosario y se presenta como una alternativa de cambio posible en nuestra provincia de Santa Fe.
 
Hay un espacio, que ocupa el socialismo, y es un espacio que va creciendo, por eso diría rescatando las ideas de Guillermo; primero, debemos pensar en la Nación, en una alternativa diferente que recree los valores comunes; segundo, debemos mejorar la democracia, nuestra democracia es una organización imperfecta, hay que perfeccionarla. Cuesta desarrollar la solidaridad.
 
Argentina es un país con profundas raíces de solidaridad, y el socialismo es, fundamentalmente, solidario; sumar más argentinos a la propuesta de cambio, salir de esta lógica liberal, también esto recuerda a Guillermo.
 
Por eso, la labor de los socialistas de todos los días es sumar, concientizar, denunciar pero al mismo tiempo colaborar con la realidad para mejorar algo, para salvar a alguien, para fortalecer la esperanza. No podemos definirnos como opositores a todo, nos oponemos al dolor de la gente, nos oponemos a la injusticia de los niños que no comen, nos oponemos a la marginalidad social, pero nos sumamos siempre a la construcción de un país mejor.
 
Muchísimas gracias.
 
 
 
Inés Bertero vda. de Estévez Boero es la presidenta de la Fundación Estévez Boero.
 
Juan Carlos Zabalza es el Secretario de Gobierno del gobierno municipal.
 
 
 
Bibliografía
 
- Guillermo Estévez Boero, “Argentina en el Tiempo,” discurso pronunciado el día 5 de diciembre de 1980 en la Sociedade Unione e Benovolenza, Capital Federal.
 
- Guillermo Estévez Boero, “Realidad Política Argentina,” discurso pronunciado el dia 8 de noviembre de 1971 en el Centro de Estudios de Filosofía y Letras y Ciencias del Hombre, Rosario.
 
- Guillermo Estévez Boero, Hector Cavallero, Carlos Constenla, Roberto Simes, Carlos Spini, Juan Carlos Zabalza, Alberto Piñeiro, Juan Jose Tealdi, Victor Mondschein, “Para Cambiar el País”. Buenos Aires: Partido Socialista Popular, 1983.
 
- Partido Socialista Popular, “Democracia y Socialismo”. Buenos Aires, Declaración del Comite Nacional, 22 febrero 1987.
 
- Hernán Camarero y Carlos Miguel Herrera, El Partido Socialista en Argentina. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2005.
 
- Secretaría de Servicios Públicos, en su aporte a Rosario 1995/2003, Ocho Años de Transformaciones y Participación Ciudadana. Rosario: Municipalidad de Rosario, 2004.
 
 
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