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Capitulo Seis PDF Print E-mail
Saturday, 31 March 2007
 
                                              Capitulo Seis
 
                                            En Los Barrios
 
 
Juan Regache:   En octubre de 2001 tuve que cerrar el negocio.  Ya no se vendía nada.     Tuve gastos fijos que no pude esquivar –sueldos del personal, impuestos, alquiler, luz…El país ya estaba en crisis.
 
Howard Richards:    Octubre 2001 sería dos meses antes del colapso general de la economía argentina en diciembre de 2001.  ¿Qué tipo de negocio fue?
 
Juan Regache:   El bar y restaurant “Tres Puntos…” ubicado en el microcentro de Calle Santa Fe con Calle San Martín.
 
Howard Richards:  ¿Y el personal también perdió su trabajo?
 
Juan Regache:  Hubo cinco mozas y dos cocineros.   Afortunadamente ahora todos han  encontrado nuevas fuentes de trabajo.
 
Howard Richards:  Y usted como dueño y titular del bar, ¿Qué hizo?
 
Juan Regache:  Salí a vender todo lo que pude vender, para intentar pagar las deudas.  Vendí equipo de cocina, mesas, sillas, maquinas…  claro que a precios reducidos.   Alcance a pagar al personal, a los proveedores.  Lo que no pude pagar fue la deuda bancaria.   Me quedo todavía escrito en el sistema como deudor.   No puedo abrir cuenta en ningún banco.  Ahora con los intereses, las multas, los cargos por demoras y los cargos legales ha llegado a ser una suma a todas luces impagable.
 
Howard Richards:  ¿Y perdiste dinero congelado en una cuenta bancaria cuando llegó el fajoso corralito el 14 de diciembre de 2001?
 
Juan Regache: Más que nada me quedé como deudor congelado.
 
Howard Richards:  ¿Y una vez vendido todo lo que se pudo vender, y pagado las deudas que se pudo pagar,  y entregado el bar al dueño del local,  que hiciste para sobrevivir?
 
Juan Regache:   Trate de sobrevivir como vendedor ambulante.  Todos los días caminaba a pie cuarenta cuadras desde mi barrio al centro de la ciudad, para tratar de vender algo caminando las aceras de las calles céntricas, y después caminaba las cuarenta cuadras de regreso a mi casa.
 
Howard Richards: ¿Caminaste porque no tuviste dinero para pagar el colectivo?
 
Juan Regache:  Por eso, y por bronca.   Tuve mucha bronca. Descargué mucha bronca caminando La caminata me hizo bien por la salud. 
 
Howard Richards:  ¿Por la salud mental?
 
Juan Regache:  … e incluso física.  Mucha gente en situación semejante a la mía cayó en estado depresivo,  con bronca somatizada, con depresión somatizada.  Hasta hubo suicidios, aunque no en mi barrio.
 
Howard Richards:  ¿Y su esposa?  ¿Ella también perdió su trabajo?
 
Juan Regache:  En el momento de la crisis mía, y de la crisis del país, ella era ama de casa.   Antes de casarse había trabajado.  Había enviado dinero de su sueldo a sus familiares en Paraguay.  Es paraguaya. 
 
Howard Richards:  ¿Y ella se enojó contigo?
 
Juan Regache:   Todo lo contrario.  Una crisis de dinero a menudo significa una crisis matrimonial.   En mi caso mi mujer salió a luchar conmigo …
 
Howard Richards:   … por necesidad…
 
Juan Regache:   …por la sobrevivencia de la familia.   En general en mi barrio fueron las mujeres quienes organizaron los comedores populares, las asambleas barriales, los piquetes.
 
Howard Richards:  ¿Cuántos niños tenían ustedes cuando sobrevino la crisis?
 
Juan Regache:  Tres, dos niñas y un  niño. 
 
Howard Richards: ¿Cuántos años tenían?
 
Juan Regache:  En el momento de la crisis nacional de 2001 Carolina tenia 10 años. Julieta 8 años y Mariano el menor tenía 2 años.
 
Howard Richards:  ¿Cómo consiguieron alimentos?
 
Juan Regache:  Los familiares y los amigos, después los vecinos, nos invitaron a comer.  No a cenar con ellos como forma de vida social,  sino a comer porque andábajos con hambre.  Hasta vecinos del barrio que no habíajos conocido antes nos convidaron a comer.
 
Howard Richards:  ¿En que barrio vives?
 
Juan Regache:  En el barrio ATE.   Se llama así por la Asociación de Trabajadores del Estado.  Es un pequeño barrio de unas 500 casas, entre casas y departamentos.  Fue construido por iniciativa del sindicato de los trabajadores de una fábrica fiscal que existía cerca del lugar.  A eso se debe su nombre.
 
Howard Richards:  ¿Fue una de las muchas fábricas cerradas durante la des-industrialización de Rosario en los anos 80 y 90?
 
Juan Regache: Sí, una entre muchas.
 
Howard Richards:  ¿En el barrio ATE donde se realizaron las asambleas barriales?
 
Juan Regache:   En la rotonda de la calle Julio Marc. 
 
Howard Richards:  ¿Quiénes asistieron?
 
Juan Regache:   Hubo gente de casi todas las casas, la mayoría mujeres, mas o menos un 60%  mujeres.
 
Howard Richards:  ¿Vinieron los solteros también, o principalmente los casados?
 
Juan Regache:  No hubo tanto interés entre los solteros.   Fue principalmente un movimiento de personas mayores con responsabilidades de familia.
 
Howard Richards:  ¿Quién convocó a la asamblea?
 
Juan Regache: Mi señora fue una de las primeras organizadores, después yo también.  La idea vino de los noticieros.   Hubo asambleas en Buenos Aires, y en Venezuela.
 
Howard Richards: ¿Cuándo comenzaron las asambleas?
 
Juan Regache:   En enero de 2002.
 
Howard Richards:  ¿De que trataron?
 
Juan Regache:   Primero de las necesidades básicas.  La luz, el gas, el teléfono, el trabajo, remedios, alimentos, ropa para los niños.   También hubo reclajos contra los políticos y las políticas que habían hundido al país.  Pero lo más urgente fue ¿Qué hacer?
 
Howard Richards:  ¿Y no hubo problema de techo, como en México y otros países que han sufrido derrumbes económicos, tales como la gente no puede pagar las hipotecas y los bancos rematan las casas?
 
Juan Regache:   Si hubo.  Pero eso fue una lucha posterior, puesto que había que no pagar el banco durante varios meses antes de perder la casa.   Después hubo muchas marchas, muchos piquetes, para ganar cambios de la ley para defender las casas del Banco Hipotecario.  No ganajos nada sin luchar en forma solidaria para ganarlo.  En esta etapa también nuestra asamblea ya había formado alianzas con otros barrios.   Yo fui delegado de mi barrio a las asambleas interbarriales que se realizaron en la Plaza Sarmiento.
 
Howard Richards:  ¿La solidaridad de los vecinos fue como una ampliación de la solidaridad que ustedes experimentaron antes con las amistades y los familiares?
 
Juan Regache:  En las reuniones de asambleas formajos nuevas amistades, como en mi caso con José Domínguez y su familia.   Vivían a 30 metros de nosotros y no nos conocíajos hasta formar la asamblea, y después el centro comunitario.   La asamblea posteriormente se hizo permanente en la forma de centro comunitario. 
 
Howard Richards:   En mi calidad de filósofo, me toca observar que los vecinos repitieron unos pasos ya destacados por Aristóteles en su libro De Política.   Aristóteles halla el comienzo de la sociedad en la unión conyugal de macho y hembra, sin la cual no haya reproducción de la especie.   La familia, sin embargo, tanto en Grecia como en la Roma antigua no fue precisamente lo que se entiende comúnmente hoy día.   Fue más semejante a otro concepto actual menos común pero muy lógico que es lo que maneja José Luis Coraggio en sus escritos sobre economía solidaria.  Coraggio trata de la  “unidad doméstica.”   Vale decir, fue una unidad productiva, cuyo objetivo fue producir para sostener la vida de sus miembros.   Coraggio destaca que quienes colaboran en la unidad doméstica no son necesariamente de la misma sangre, y que a veces quienes son de la misma sangre no colaboran.   Aristóteles cita al poeta griego Hesíodo:
 
“Primero casa, y esposa, y buey para tirar el arado.”
 
Lo que es un botón de muestra jostrando que en la antigua Grecia --como en tantas sociedades tradicionales más-- la base material de la vida fue la agricultura en pequeña escala.  La forma de cooperación social propia de semejante base material fue lo que Aristóteles llamaba “familia.”
 
Después Aristóteles cita a dos poetas griegos más, Charondas y Epiménides quienes definieron los miembros de la familia como personas “asociadas de la canasta de pan” o “asociadas en la sala de comer.”    Lo que leo como prueba que el concepto de Aristóteles fue igual al de José Luis Coraggio, o sea que la función de la unidad doméstica es sostener la vida de sus miembros, simbolizada por conseguir aquella necesidad fundamental que es la alimentación.   Como también decía el maestro de Aristóteles,  Platón, “El verdadero creador de nuestra comunidad (polis) es nuestras necesidades, y la primera y principal de nuestras necesidades es la comida.”
 
La comunidad política, la fajosa polis de los griegos, se formó, según Aristóteles, precisamente porque la familia sola no fue capaz de atender a todas sus necesidades.   La comunidad se formo por unión de familias, y por razón de necesidad.   Su objetivo fue la auto-suficiencia, o sea la capacidad de atender a todas las necesidades básicas de todas las familias.  Siguió en existencia más allá de la atención a las primeras necesidades con el objetivo no solo de vivir, sino de vivir bien.
 
Juan Regache:  Nosotros también tuvijos una primera red de apoyo en la familia.  Después construijos red de apoyo ampliada en la asamblea barrial, por razón de necesidad.  La asamblea llegó a convertirse en centro comunitario, y el centro comunitario llegó a convertirse en centro cultural.   Pasajos a una segunda fase después de resolver las necesidades inmediatas, que fue la reforma institucional.  Rechazábajos el neoliberalismo y exigijos poner la economía definitivamente en aras de la producción y no de la especulación.  Exigijos cárcel y castigo a los ladrones y corruptos de todas las áreas del gobierno y de la banca etc.
 
Howard Richards:   O sea ustedes pasaron al “vivir bien” en un sentido que fue clave por Aristóteles.   Según el filósofo griego la vida propia del hombre libre es la vida pública, la vida del ciudadano.
 
Juan Regache:  En nuestro caso no tan solo el hombre libre, sino también la mujer libre, y sin ninguna especie de esclavitud.
 
Howard Richards:  ¿De qué se trata, concretamente, cuando se trata de un centro comunitario devenido centro cultural?    Dispongo de datos que indican que efectivamente, en 2004, tres años después de la crisis, había crecido una amplia red de centros comunitarios en Rosario, con funciones sociales variadas pero principalmente dedicadas a la distribución de planes sociales,  y que también se habían activado los antiguos centros vecinales, en su mayoría fundados antes de la crisis.   Son los siguientes:
 
                                Centros Comunitarios                  Vecinales
 
Distrito Centro                   0                                              3
Distrito Norte                    31                                            19
Distrito Noroeste               60                                            28
Distrito Oeste                    44                                            18
Distrito Sudoeste               19                                            23
Distrito Sur                        33                                            15
 
Total:                                187                                           106
(Delgado, 2006)
 
 
 
Roxana Rajos:  A lo mejor estás preguntando a Juan, pero sucede que tengo conmigo la programación semanal del centro cultural de mi barrio.   Se llama “La biblioteca popular ‘Gaston Gori’” ubicado a la altura 7990 de la calle Juan José Paso en el distrito noroeste de la ciudad.   Los días martes hay clases de macramé a las cuatro de la tarde a tres pesos por clase.  Martes y jueves a las cinco hay clases de inglés a dos pesos por clase.  El miércoles instrucción musical de percusión a las 6 de la tarde, en forma gratuita.  Hay teatro popular los viernes a las 730 de a tarde, también gratuito.  Los sábados a las cuatro se cuenta cuentos, gratis.  Taller literario a cargo del escritor Fabricio Simeone primera reunión jueves 6 de abril a las 1900 horas.  Diseño grafico artesanal los viernes a las cuatro de la tarde a tres pesos por clase.  Taller de fotografía los lunes a las 1730 a 20 pesos por mes.  Siempre en las tardes están a disposición de los vecinos los libros de la biblioteca, y un lugar acogedor para jugar ajedrez, realizar reuniones, o simplemente conversar.  Los días sábados en la tarde hay iniciación musical para los niños de 6 a 11 anos.
 
Howard Richards:  Regresejos al tema de las necesidades inmediatas.  ¿Cómo se resolvió el problema del suministro de electricidad, o sea de la luz?
 
Juan Regache:   Llegado el caso fuijos capaces de realizar los enganches ilegales, para captar la electricidad sin pasar por el medidor.  Pero esto se hizo poco porque los gobernantes provinciales nos comprendieron.   La luz fue una demanda nuestra.    La demanda fue acogida.   La luz es suministrada por una entidad pública, la Empresa Provincial de Electricidad.   Las autoridades políticas comprendieron nuestra situación.  Dieron instrucciones para continuar el servicio a pesar de que no pudijos pagar.
 
Howard Richards:  Lo que demuestra la falsedad de la filosofía que suele predicar el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.   Según el llamado “Consenso de Washington” las empresas públicas deben operar con los misjos criterios contables de las empresas privadas con fines de lucro.   La verdad es que la raison d’etre del sector público es facilitar la evaluación del rendimiento de la empresa con criterios de eficiencia social, y no tan solo con criterios de eficiencia financiera.
 
Juan Regache:  Para nosotros el problema es menos un asunto filosófico y más un asunto de poder.  Si el pueblo no es organizado no puede defenderse. 
 
Howard Richards:  ¿Qué pasó con el gas?
 
Juan Regache:  Después de las privatizaciones del neoliberalismo, el gas quedó en manos de una empresa privada, extranjera, con capitales principalmente franceses, el Litoral Gas.   Por ser extranjeros no tenían ninguna identificación con la comunidad local, con nosotros.  Por ser capitalistas, su finalidad fue el lucro.  Si no pudijos pagar, no tenían por que atendernos.
 
Howard Richards:   Estimo que hay que matizar la imagen de las empresas multinacionales.   El secretario-general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, hizo en 2002 un llamado a las multinacionales para que operen con criterios sociales, con criterios ecológicos, y con criterios de contribuir a la gobernabilidad.  Deben reconocer los sindicatos y fijar sueldos por negociación con ellos.  Deben evitar toda forma de corrupción y ni violar los derechos humanos ni apoyar a los gobiernos que los violen.  Un centenar de empresas con operaciones en Argentina han firmado este “pacto global” auspiciado por la ONU.
 
Juan Regache:  Sean lo que sean las buenas intenciones de Kofi Annan, lo concreto es que la empresa del gas no hizo nada para ayudarnos en nuestra hora de necesidad.  Tuvijos necesidad de gas para poder cocinar.
 
Howard Richards:  ¿Qué hicieron ustedes?
 
Juan Regache:  Nosotros defendijos los medidores de gas físicamente.  Cuando llegaron los técnicos de la empresa para cortar el gas, los vecinos les impidieron el paso.  Fuijos de casa en casa para cerrarles el paso.   No pudieron acercarse a los medidores para desconectar el suministro.
 
Howard Richards:  ¿Qué pasó con el teléfono?
 
Juan Regache:  El teléfono también ha quedado en manos de una empresa extranjera con fines de lucro, la empresa Telecom, con capitales principalmente españoles.   Ellos tampoco querían cooperar con nosotros.
 
Howard Richards: ¿Qué hicieron ustedes?
 
Juan Regache:  No pudijos defendernos.   El teléfono se desconecta desde la central.  No tienen que venir al barrio para quitarnos el servicio.  La mayoría de las casas perdieron el teléfono.
 
Howard Richards:  ¿Qué pasó con el trabajo?
 
Juan Regache:  En todas las asambleas, en las marchas, en los piquetes, exigijos planes de trabajo.  El gobierno federal nos atendió con una serie de programas, el Plan Trabajar, el Plan Jefas y Jefes de Hogar, y otros.   Nos dan un sueldo mínimo, muy mínimo, en cambio de la obligación de realizar alguna contraprestación, algún servicio a la comunidad.
 
Howard Richards:  ¿Qué pasó con los remedios?
 
Juan Regache:  También exigijos bolsones de remedios.  Las instancias gubernamentales y también las organizaciones no-gubernamentales sin fines de lucro nos atendieron.   En Rosario pudijos contar con la  amplia red de clínicas de barrio del gobierno municipal, y también las clínicas del gobierno provincial.   Las clínicas publicas tuvieron que atender a mucho más gente porque al perder su empleo la gente también perdió sus obras sociales.   Por necesidad tuvo que pasar de la medicina privada al sector de la salud pública.  Hay que reconocer también la labor solidaria del Colegio Médico de Rosario.   Los médicos se movilizaron para atender a la gente desamparada, y también los enfermeros y en general el personal de salud.
 
Howard Richards:  En los Diálogos  de Platón se encuentran una serie de debates entre Sócrates y diversos cínicos de aquella época.  Sócrates sostuvo la finalidad del médico, en el sentido correcto de la palabra “médico,” es la salud.  Los cínicos sostuvieron que la finalidad del médico es el dinero, y que la atención a los enferjos es solamente un medio para llegar a aquella finalidad.   Los médicos de Rosario dieron la razón a Sócrates en este debate milenario.
 
 ¿Qué pasó con los alimentos?   Cabe decir, antes que me contestes, que es absurdo que la gente pase hambre en el país más exportador de alimentos del mundo, un país de 37 millones de habitantes que produce comestibles suficientes para 350 millones.   Es evidente que hay aquí un defecto de las estructuras culturales básicas.  Amartya Sen ha dejostrado en forma detallada que históricamente las hambrunas no se han debido a la falta de alimentos.   Se deben a razones legales.  La gente no tiene dinero, y por lo tanto no tiene derecho legal a acceder a alimentos. (Sen 1981)
 
Juan Regache:   Nos ayudajos entre sí.   Mi amigo José Domínguez me regaló un saco de soja.   Con la soja mi señora hizo hamburguesas, licuados, manteca, y ensaladas de poroto soja.   Después organizajos comedores comunes, lo que se llaman comedores populares o comedores comunitarios.  Los comedores contaron casi de inmediato con recursos y auspicio de la municipalidad y de la provincia.   Nos entregaron alimentos para compartir.
 
Howard Richards:  ¿Quién preparó las comidas?
 
Juan Regache:  Las mujeres del barrio.  Además por un convenio entre la municipalidad y las Naciones Unidas hubo facilidades para sembrar huertas orgánicas, para producir alimentos nosotros misjos.   Los granos básicos nos entregaron los gobiernos y las ONG.  Nosotros produjijos hortalizas.
 
Roxana Rajos:  A mí como madre de dos nenes me ayudó mucho también otro programa de la municipalidad, que fue el curso de nutrición.  Nos enseñaron como conseguir todos los alimentos necesarios para mantener la salud a un costo mínimo.
 
Howard Richards:  ¿Qué pasó con la ropa?
 
Juan Regache:  Hicijos ropero comunitario.
 
Roxana Rajos:  Vale decir, hicijos círculos para coser y para compartir la ropa usada.  La ropa de los niños ya un poco crecidos fue reciclada para los niños menores.  Arreglajos la ropa usada, y lo compartijos entre casas según las necesidades.   No sé en Barrio ATE, pero en mi barrio y en otros hicijos también ruedas de trueque.   Como no hubo dinero, hicijos intercambio directo.   Hicijos sistemas de trueque, con bonos locales semejantes al dinero.
 
Howard Richards:  O sea una especie de moneda local para facilitar el trueque.
 
Roxana Rajos:  Sí.
 
Howard Richards:  Si me puedes explicar otra cosa, ¿Qué exactamente es un piquete?
 
Roxana Rajos:  Es una protesta.
 
Juan Regache:  Más que nada es un corte de ruta.  Hicijos muchos piquetes.  Una vez cortajos por ejemplo la carretera de circunvalación donde cruza con Bulevar Oroño.
 
Roxana Rajos:  Cada piquete tiene una lista de demandas específicas.  Por ejemplo, exigijos mil bolsones de remedio, dos mil bolsones de alimentos, quinientos planes de trabajo, según las necesidades de quienes hacen el piquete.   Hoy en día rara vez se ven piqueteros en Rosario, o porque las necesidades principales son atendidas, o porque se puede avanzar negociando sin piquete.  
 
Juan Regache:  Como fuijos tan aplastados, íbajos a los piquetes con cierto ánimo de esperanza.   Se levantaba el ánimo porque pensábajos que algo se pudiera conseguir.
 
Howard Richards:  ¿Cómo ir a una fiesta?
 
Juan Regache:  No.  No hubo fiesta.  En el fondo no queríajos cortar la ruta, parar los vehículos, frustrar a los conductores y a los pasajeros, pero por la necesidad algo teníajos que hacer.   Eso sí hubo cierta convivencia entre los piqueteros.  Hicijos olla común.  En Circunvalación con Oroño comijos juntos fideos y arroz.  En un principio hicijos los piquetes solos.  Después nos ayudaron organizaciones políticas de izquierda como la Corriente Clasista y Combativa.   Aceptajos su ayuda porque nos brindaron capacidad organizativa y recursos materiales.
 
Howard Richards:  ¿Cómo el arroz y los fideos?
 
Juan Regache:  Como el arroz y los fideos.  En cuanto a la ideología, cada quien tiene su pensamiento.   La mayoría de nosotros sojos pragmáticos, no sojos sectarios.  Pensajos que hoy en día el camino al socialismo no puede ser una lucha de clases.  Se trata de nivelar la sociedad por subir a los de abajo, no por bajar a los de arriba. 
 
Howard Richards:  ¿Y durante todo lo que hejos venido conversando usted siguió tratando de sobrevivir como vendedor ambulante?
 
Juan Regache:   No.   En 2002 conseguí un plan de trabajo, o sea un subsidio de 150 pesos mensuales.  Después con mi esposa y mi vecino José Domínguez y su esposa acudijos al programa de micro emprendimientos de la Subsecretaria de Economía Solidaria de la municipalidad.
 
Howard Richards:  ¿En que ramo fue tu micro empresa?
 
Juan Regache:  Bijouterie.  Mi señora tenía experiencia en joyería artesanal.  También hicijos venta de maíz inflado.   José Domínguez tuvo experiencia en aquel ramo.  El maíz inflado es rentable, puesto que se vende saquitos por un peso y el costo de los insujos es mínimo, menos de diez centavos.  Fuijos con un carro a las plazas de los pueblos cercanos, a Arceval, a Carmen del Sauce.  Vendijos bijouterie y maíz hinchado.
 
Howard Richards:  ¿Y después?
 
Juan Regache:  A partir de 2003 conseguí trabajo como profesor en una escuela secundaria, en la Escuela Publica 350 de la Provincia de Santa Fe.  Yo tengo tres años de estudios universitarios de  ingeniería …
 
Howard Richards:   …Típico de los nuevos pobres de América Latina…
 
Juan Regache: …  pero no me gradué.  Hice clases de matemáticas y de física.  También colaboré en la administración, en la contabilidad, en la informática.  Fue muy lindo estar en contacto con los alumnos, con jóvenes de 13 a 18 años.
 
Howard Richards:   Tengo dos preguntas más.   Primero, si la experiencia de Juan Regache es un caso aislado, único, o mas bien típico de la experiencia de mucha gente rosarina.  Segundo, si las prácticas de solidaridad humana surgidas a raíz de la emergencia económica de diciembre de 2001 –que evidentemente han disminuido con la recuperación parcial de la economía—han dejado lazos duraderos, si nació una cultura de la solidaridad.
 
Roxana Rajos:  La construcción de una cultura de solidaridad es un largo proceso de concientizacion, de formación.
 
Guillermo Barrios:  Yo pienso, al contrario, que la solidaridad es algo constante, permanente, y natural.
 
Roxana Rajos:  No hay que olvidar que sufrijos largos años de promoción de ideologías individualistas bajo Menem y bajo los militares.  Seguijos viviendo en una cultura mediática, donde predominan los patrones de culturas extranjeros.  En ciertos aspectos hejos tenido recién más retrocesos que avances.   La desindustrializacion de Rosario quebró los patrones de trabajo tradicionales.  Nos han envenenado los malos ejemplos de gente en esferas altas enriqueciéndose por la estafa y por la especulación no productiva.  Las respuestas asistencialistas de unas instancias gubernamentales y de ONG han socavado el espíritu de lucha.   El resultado a menudo es una cultura no solidaria sino simplemente parasitaria.   Cortoplacista también.  Se da gente que se movilizan ante una problemática inmediata como por ejemplo una inundación, pero si no hay drama en los titulares de los diarios no se mueven.  Se da el caso de jóvenes que se casan y compran televisor pero no una cocina, porque están acostumbrados a comer siempre en el comedor comunitario.
 
Guillermo Barrios:  Tiene razón la compañera.  La construcción de una ciudadanía participativa y solidaria es una tarea histórica.
 
Howard Richards:   Por lo menos en Argentina hoy, como también en Brasil, promover los valores de una cultura solidaria es una meta oficial de la educación pública.  Ha sido una meta oficial del gobierno municipal de Rosario por lo menos desde 1989, y se puede decir en cierto sentido desde 1985.
 
Gustavo Orrego: Se da también en el barrio una especie de competencia amistosa entre evangélicos y católicos.   Quienes son más sinceros en su religión son quienes mas demuestran en los hechos el amor al prójimo.
 
Ángel Peralta: Lo que mas se logró con la emergencia de 2001 fue que la gente de clase media se dio cuenta de cómo vive la gente de clase baja.   Antes ellos vivían en otro mundo, soberbios, confiados, separados en todo sentido de sus conciudadanos.  Ahora no.
 
Juan Regache: Yo podría ser considerado un ejemplo viviente de lo que dice el compañero.
 
Howard Richards: Viviente, sí.  ¿Pero eres una muestra sesgada?  ¿Un caso más de dos desviaciones estándar de distancia del promedio?
 
Luis “Pipo” Martínez:   Mucho depende de conocer y reconocer las experiencias positivas,  de conectarnos, de enredarnos, de superar la fragmentación que el siglo pasado nos dejó como saldo y como desafío.   Esto es lo que intentajos con el sitio Web del grupo Nodo Tau.   Destacajos las buenas prácticas de las organizaciones sociales que existen en Rosario.   Son muchas.  Si se consideran también las familias, las amistades, las relaciones personales de ayuda mutua y de confianza, son miles de pequeños “organisjos” invisibles en su mayoría que tejen todos los días la trama social sin la cual no podríajos mantenernos como sociedad.
 
Howard Richards: Ustedes también publicaron un libro con material bajado de su sitio Web: Desde Abajo y Desde Adentro: 100 Buenas Prácticas de Organizaciones Sociales.  Son todas experiencias concretas de Rosario.  Leí tu libro y encontré documentado seis casos de huertas comunitarias,  un grupo de ayuda mutua entre mujeres, tres casos de donaciones de medicamentos, dos casos de atención  prestada en forma voluntaria por médicos y odontólogos, tres casos de panificación comunitaria, cuatro casos de ropero comunitario, cuatro casos de cooperativas de trabajo, y mas de 16 casos varios que se pueden llamar otras practicas solidarias. 
 
Gustavo Orrego: Lo importante no está en los números, sino en la innovación.   Las cooperativas de trabajo por ejemplo que recuperan industrias quebradas, no son de gran peso comparadas con el total de los negocios de la ciudad, pero son espigas de crecimiento de las pautas de conducta de otro mundo posible.   Demuestran la factibilidad de instituciones que puedan ser de gran peso futuro.  Son pioneros.
 
Howard Richards:  Déjame en todo caso mencionar un dato que tiende a confirmar lo que ustedes informan sobre la base de su experiencia.   Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de General Sarmiento en Buenos Aires encuestó a miembros de 1.019 unidades domésticas en Rosario y otras ciudades argentinas en 2005.  Preguntaron si brindaron o recibieron ayuda de otras casas.   Los resultados fueron los siguientes:
 
Hogares que brindan y reciben ayuda:                    10.7%
Hogares que brindan ayuda y NO reciben:                   30.1%
Hogares que no brindan y SI reciben ayuda:            9.6%
No brindan y no reciben:                                                49.6%   
(Coraggio 2006)
 
 
 
Roxana Rajos:   Todos nosotros aquí sabejos, en todo caso, que en Rosario las prácticas solidarias en torno a la crisis de 2001 fueron masivas.  Lo sabejos por experiencia propia, aunque “solidaridad” no sea un rubro considerado en los datos estadísticos recolectados por el gobierno argentino ni por la ONU.   Sabejos que aunque sólo algunos de los comedores comunitarios, sólo algunas de las asambleas barriales, siguen funcionando, la razón es que hoy en día son distintas las necesidades.  Mucha gente sigue cooperando en torno a las inquietudes de hoy.
 
Howard Richards:   Les propongo otro dato cuantitativo.   Según la Secretaria de Promocon Social  de la Municipalidad de Rosario, el número de huertas comunitarias registrado en su Programa de Agricultura Urbana en 2003 fue 570, alcanzando aproximadamente a 12.000 beneficiarios.   Cabe decir que en la mayoría de las huertas en la práctica es una sola familia que realiza el grueso del trabajo.  En el libro de Nodo Tau se documenta la experiencia de 6 de ellos.   Hay una razón de 6 documentados a casi 600 considerados existentes, o sea de uno a  casi 100.  Claro que no se pretende dar ninguna cifra exacta.    Se trata de un intento muy aproximado de estimar órdenes de magnitud.  Si se supone que también en los demás casos Nodo Tau logró documentar tan solo una proporción relativamente pequeña prácticas solidarias novedosas existentes, esto  da una radiografía de una ciudad donde las prácticas solidarias innovadoras a nivel de barrio no son todavía un paradigma dominante, dado el tamaño de la ciudad entera, pero tampoco son pocas.   Varían sin duda hoy por hoy, semana por semana, mes por mes, año por año, según varían las necesidades a atender.
 
Roxana Rajos:  … y según crece o decae la autoridad de las pautas culturales solidarias. 
 
Howard Richards:  Es más fácil medir el alcance de los programas de los gobiernos, por ejemplo, cuantos kilos de leche en polvo ellos han entregado en los barrios.  Con metodologías conocidas se puede hacer inventario de necesidades, y después la programación y evaluación de la entrega de bienes y servicios a la población blanco.  Pero no lo hacejos por dos motivos, uno práctico,  uno teórico.  El motivo práctico es que otros ya lo han hecho.  El motivo teórico es el juicio que la expansión indefinida del estado benefactor no es un camino factible.  Hay que buscar modelos en los cuales el protagonismo de la sociedad civil y las acciones de los gobiernos se complementen.  
 
Guillermo Barrios:  No hay que pensar tampoco que la vida de los pobres sea una vida miserable.   Nosotros bailajos la cumbia santafesina.
 
 
 
Juan Regache es del barrio ATE en el Distrito Sudoeste de la ciudad.
Gustavo Orrego es del barrio Plata en el Distrito Sudoeste.
Roxana Rajos es del barrio Fisherton en el Distrito Noroeste.
Angel Peralta y Guillermo Barrios viven en el barrio Belgrano del Distrito Oueste.
Luis “Pipo” Martinez coordina la sociedad civil sin fines de lucro “Nodo Tau”
 
 
 
 
 
 
 
                                                   Bibliografía
 
 
Aristóteles,  Política, primer libro.   (Varias ediciones)
 
Paul Blustein, And the Money Kept Rolling In (And Out): Wall Street, the IMF, and the Bankrupting of Argentina.  Nueva York: Public Affairs Presss, 2005.
 
Mercedes Caracciolo Basco and Maria del Pilar Foti Laxalde, Economía Solidaria y Capital Social.  Buenos Aires: Paidos, 2003. 
 
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Maria Soledad Delgado, “Las Redes Del Espacio Público: Sociedad Civil y Política en la Ciudad de Rosario (2001-2005).  Trabajo hasta la fecha inédito, Rosario 2006.
 
Ana Maria Fernández y colaboradores, Política y Subjetividad: Asambleas Barriales y Fabricas Recuperadas: Buenos Aires: Tinta Limón, 2006.
 
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Astor Massetti, Piqueteros, Protesta Social e Identidad Colectiva.  Buenos Aires: FLACSO, 2004.
 
Municipalidad de Rosario, Rosario 1995/2003: Ocho Años de Transformaciones y Participación Ciudadana.  Rosario: Municipalidad de Rosario, 2004.   Es la fuente del dato sobre el número de huertas comunitarias registradas.
  
 
Platón, La Republica,  libro cuarto.  (varias ediciones)
 
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Manolo Robles y Rodrigo Miro (compiladores)  Desde Abajo y Desde Adentro, 100 buenas practicas de organizaciones sociales.  Rosario:  Nodo Tau, 2005.
 
Amartya Sen, Poverty and Famines: an Essay on Entitlement and Deprivation.  Oxford: Clarendon Press, 1981.
 
Marisella Svampa y Sebastian Pereyra, Entre la Ruta y el Barrio: La experiencia de las organizaziones piqueteras.   Buenos Aires: Editorial Biblos, segunda edicion 2004.
 
 
 
 
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www.tau.org.ar
 
www.enREDando.org.ar
 
www.unglobalcompact.org
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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